29 Agosto 2003 Seguir en 
CONCEPCION.- El obispo de la diócesis de la Santísima Concepción, monseñor José María Rossi, celebró ayer una misa frente a la fábrica Alpargatas de Aguilares, acompañado por seis sacerdotes de Río Chico. Durante el oficio, monseñor Rossi imploró por una solución justa para los obreros de esa planta fabril que están suspendidos desde hace más de dos años.
En el lugar hubo un importante despliegue de efectivos policiales, a pedido de la empresa, cuyos directivos negaron el permiso para que la misa se haga en el playón de la fábrica. Frente al portón de acceso se concentraron muchos operarios suspendidos, con sus familiares; con integrantes de la Corriente Clasista y Combativa (CCC); con ediles y funcionarios de la municipalidad de Aguilares. Estuvieron ausentes los dirigentes de la Asociación Obrera Textil (AOT).
Monseñor Rossi, al iniciar la misa, se refirió a la importancia del trabajo como fuente de dignificación del ser humano. Además, habló sobre la necesidad de que el conflicto tenga una salida justa y exhortó a los obreros a mantenerse unidos y esperanzados en la protección de Dios.
Los suspendidos difundieron un comunicado mediante el cual expresaron su oposición a que el conflicto sea definido en el Ministerio de Trabajo de la Nación. También manifestaron el rechazo "a las dádivas que la empresa vino pagando desde enero hasta ahora, pateando los problemas para más adelante". "Queremos una solución definitiva; decimos basta a la incertidumbre que padecemos desde 1999 y a la discriminación con que nos mantuvieron cuando la empresa reabrió sus puertas en mayo de 2002", añadieron. Los trabajadores, con el patrocinio de la letrada María González Mestre, reclaman su inmediata reincorporación al trabajo, con el reconocimiento de antigüedad o, de lo contrario, el pago de la doble indemnización por despido, que corresponde según la Ley de Emergencia Nacional. (C)
En el lugar hubo un importante despliegue de efectivos policiales, a pedido de la empresa, cuyos directivos negaron el permiso para que la misa se haga en el playón de la fábrica. Frente al portón de acceso se concentraron muchos operarios suspendidos, con sus familiares; con integrantes de la Corriente Clasista y Combativa (CCC); con ediles y funcionarios de la municipalidad de Aguilares. Estuvieron ausentes los dirigentes de la Asociación Obrera Textil (AOT).
Monseñor Rossi, al iniciar la misa, se refirió a la importancia del trabajo como fuente de dignificación del ser humano. Además, habló sobre la necesidad de que el conflicto tenga una salida justa y exhortó a los obreros a mantenerse unidos y esperanzados en la protección de Dios.
Los suspendidos difundieron un comunicado mediante el cual expresaron su oposición a que el conflicto sea definido en el Ministerio de Trabajo de la Nación. También manifestaron el rechazo "a las dádivas que la empresa vino pagando desde enero hasta ahora, pateando los problemas para más adelante". "Queremos una solución definitiva; decimos basta a la incertidumbre que padecemos desde 1999 y a la discriminación con que nos mantuvieron cuando la empresa reabrió sus puertas en mayo de 2002", añadieron. Los trabajadores, con el patrocinio de la letrada María González Mestre, reclaman su inmediata reincorporación al trabajo, con el reconocimiento de antigüedad o, de lo contrario, el pago de la doble indemnización por despido, que corresponde según la Ley de Emergencia Nacional. (C)







