Los divorcios políticos

La elección de octubre acercó a unos y alejó a otros.

28 Agosto 2003
Por Carlos Abrehu

El turno de las alianzas electorales para el 26 de octubre pasó en Tucumán. Las candidaturas para las cinco bancas de diputados y las tres de senadores están definidas en el oficialista Frente Fundacional para el Cambio. En el resto de las organizaciones políticas es una asignatura que está pendiente de resolución.
De esos hechos se infieren dos conclusiones: a- el mirandismo está cohesionado y disciplinó a los partidos aliados; b.- la oposición, con sus distintos rótulos y orientaciones ideológicas, aún no superó el momento de reparto de los espacios electivos.
La composición de los acuerdos multipartidarios exhibe novedades respecto del 29 de junio. Se quebraron sociedades y se formaron otras, por diversos motivos.
Después del resultado del 29 de junio, los distintos actores repasaron las experiencias vividas y tomaron rumbos divergentes. El futuro empezó a preocuparles, porque el combate por el poder provincial se acabó por cuatro años. La carrera empezó a disputarse en otros escenarios y los divorcios políticos movieron piezas en el damero.
La naturaleza nacional de la elección incorporó otro ingrediente: la experiencia de Néstor Kirchner y el empeño de Ricardo López Murphy (Recrear) rehacen los alineamientos de fuerzas. El cuadro político del país se está modificando con los resultados que se dan en los distintos distritos.
El Frente Unión por Tucumán (FUT) perdió a Esteban Jerez, la estrella de los comicios de junio. Se fue el ex fiscal anticorrupción con el senador Pablo Walter a Recrear, un partido nonato en la provincia.
La nueva ficha que entró a jugar por el FUT es Pueblo Unido, cuyo conductor, Gumersindo Parajón, recompuso relaciones con la conducción radical. Del elenco original se mantienen el Nuevo Partido, los desarrollistas y los democristianos. Años de desencuentros parecen haber quedado atrás. Parajón comparte la lista de postulantes a senadores con la hija de un dirigente desaparecido en el proceso militar y que es bisagra con la UCR histórica: Aurora Pisarello.
El segundo desgajamiento de la coalición que desplazó a Fuerza Republicana al tercer puesto en junio fue el de Ciudadanos Independientes (CI). Este partido sorprendió en esos comicios y ganó peso político.
Desde esa posición, dirigentes de CI negociaron con sus ex asociados del FUT y con la amalgama formada por Recrear, Cambio 2000 y la fracción radical de Roberto Palina. "No quisieron ninguna candidatura acordada", reveló una fuente que participó de los frenéticos cabildeos de las últimas jornadas.
Ciudadanos Independientes no intervendrá en la competencia, pero dejará en libertad de acción a sus afiliados. Así las cosas, no sería extraño que algunos de ellos terminen figurando en las boletas de alguna de esas coaliciones.
El espacio progresista -una extrapolación del mundo político nacional- aspira a rebanarle al peronismo una franja descontenta con los manejos del mirandismo. Lo componen el Frente Grande, el socialismo popular, Acción por una República de Iguales y los intransigentes.
El común denominador de todas esas empresas electorales es el enfrentamiento con el mirandismo y con el partido de Antonio Bussi, quien está congelado en la actividad electoral a causa de las acciones del juez hispano Baltasar Garzón.
La libertad del ex intendente se decide en España. Por esa razón, ante la embajada de ese país los dirigentes de FR alegarán por el rechazo de la extradición que demanda el juez Baltasar Garzón. En manos del primer ministro, José María Aznar, está la resolución final del asunto. Si le dice no a Garzón, se caerá la acusación y el juez Rodolfo Canicoba Corral no tendrá otro remedio que liberarlo.

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