"Tucumán debería tener 20 sectores como el citrícola"

El empresario, artífice de la expansión de la citrícola San Miguel, consideró que en la exportación está la salida para la Argentina.

ELOCUENTE. Oris de Roa ponderó los procesos que llevaron al limón a liderar los mercados mundiales.
ELOCUENTE. Oris de Roa ponderó los procesos que llevaron al limón a liderar los mercados mundiales.
28 Agosto 2003
El empresario Fernando Oris de Roa afirma que una gran parte de la solución para la Argentina pasa por la exportación. Tras un almuerzo realizado por la Fundación del Tucumán, el artífice de la expansión de la poderosa citrícola San Miguel sostuvo ante LA GACETA que es fundamental determinar qué productos demandan en el exterior para luego producirlos y venderlos. Precisamente, consideró a la citricultura local como un ejemplo de sector que se ocupó de indagar qué productos querían sus compradores externos.
Opinó que no vale la pena preocuparse por las decisiones de los grandes bloques económicos mundiales si el país no asume una actitud exportadora. "Lo de los grandes bloques todavía no tiene mucha importancia hasta que los argentinos no empecemos a salir a vender afuera y a volver con órdenes de compra, habiendo averiguado qué quiere comprar la gente en el exterior. Exigirles que abran sus mercados a nuestros productos no tiene ningún sentido porque no tenemos productos", remarcó.
Reconoció que hay muchísimo proteccionismo en los países, pero destacó que el mundo es una palabra muy abarcativa. "No hace falta que la Argentina negocie con el mundo, sino con el comprador, con el supermercado que quiere una nueva virulana, o un nuevo mango para escobas. Después nos vamos a preocupar de si los países son proteccionistas o no", añadió. "Si ellos dicen que durante un año sacan todas las protecciones, no tendríamos nada para mandar", sentenció.

Pregunta equivocada
"Tucumán está en la Argentina, y no es una excepción", dijo, contundente. "No sabemos cuánto tiene Tucumán para ofrecer, porque no hay suficiente cantidad de gente en el mundo averiguando que demandan comprar. Decir ¿qué tenemos en Tucumán que le pueda interesar al mundo? es una pregunta equivocada. Tenemos que ir al mundo, averiguar que es lo que se quiere, y ver si lo podemos hacer en Tucumán. Pero inventar la rueda acá para exportarla no es un buen negocio. Hay que determinar qué tipo de rueda quieren comprar en el exterior, y averiguar si Tucumán puede proveerla", indicó.
Sostuvo que ejemplos sobre países que salieron a averiguar qué demanda el mundo hay muchos. "Los chilenos hicieron trabajos de investigación de mercado; Japón hizo lo mismo, al igual que China. Tener la información sobre qué quiere un comprador es lo más valioso", dijo.
Admitió que la actividad citrícola es una excepción, porque hizo progresos enormes en la colocación de sus productos en el exterior y en averiguar qué es lo que los compradores quieren. "Ha sido un proceso muy largo, de muchos años. La prueba está en que la producción de limones pasó de 300.000 toneladas en el año 90 a 1,2 millón el último año. Y se vende todo, porque no se tira nada: se vende la cáscara, el aceite, la fruta fresca", señaló. Pero, dijo, el limón es sólo un producto y que debería haber 20 sectores más como el citrícola. "¿Quién está averiguando, quién está viajando para saber cuál es la próxima actividad después de la citrícola?", se planteó. "Esa es la apuesta. Olvidémonos de decir que nos va tan mal porque los demás son malos. Nos va mal porque nosotros no hacemos el trabajo", concluyó Oris de Roa.

Gran progreso
Oris de Roa dijo que a las empresas citrícolas no se les puede pedir más porque ya hicieron un progreso enorme.
"Japón fue un logro fundamental para la expansión. Cualquier mercado nuevo es un avance importante; sobre todo Japón, porque es muy muy exigente", indicó. También sostuvo que la citricultura obtendrá otro éxito cuando reingrese con los limones a Estados Unidos.

Hay que fortalecer a las instituciones


Fernando Oris de Roa brindó ayer algunas pautas sobre liderazgo empresario, tutoría de emprendedores y ciudadanía empresaria. Estos son algunos de sus conceptos:
Cambié permanentemente, pese a haber tenido sólo dos trabajos en mi vida: uno en Continental Grain Company y otro en San Miguel.
Cambiar permanentemente no significa mudarse de trabajo o de ciudad, sino alimentarse de actividades paralelas.
Ser empresario significa trabajar para la institución empresa, no para el gremio, ni para el accionista, ni para el directorio.
Continental me enseñó, y San Miguel me lo confirmó, que las instituciones son más fuertes que cualquiera que las haya manejado.
Muchos emprendedores jóvenes fracasan porque a los 22, 25 o 27 años no tienen la madurez como empresarios, pero tampoco tienen la madurez emocional como para llevar equipos adelante.
A través de la psicología me di cuenta de la importancia de reconocer al otro. No el otro que yo quiero que sea, ni el que yo construyo, sino tal cual es. También aprendí sobre la importancia de darse cuenta de las cosas, de quién es mi competidor, quién es mi amigo, etcétera.
Todos deben involucrarse en política, aunque sea a nivel de reuniones de consorcio en el edificio en que se vive.

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