08 Julio 2012 Seguir en 
Uno de los inconvenientes que afecta los procesos exportadores desde la Argentina es que hoy el mundo está en crisis, en contracción, lo que redunda en una disminución general de la demanda de bienes. Así lo expresó a nuestro diario el economista jefe de la consultora Abeceb.com, Mariano Lamothe.
"Para lo que no sea commodity, hoy exportar es bastante complicado", sintetizó.
"Las economías en el mundo están en proceso de bajo crecimiento, en especial en algunos casos en Europa, que es un destino importante de las exportaciones argentinas. Allí, la mayoría de los países atraviesan un proceso de contracción económica", dijo Lamothe a LA GACETA. "A estos obstáculos -añadió-, se suma el hecho de que, a diferencia de años anteriores, la paridad cambiaria fija entre el peso y el dólar nos está perjudicando, como nos está ocurriendo con Europa y ni hablar con México".
"Otro punto complicado es que en los últimos cuatro años el costo salarial en la Argentina aumentó 15% en dólares, con una inflación en dólares de entre el 10% y el 12%, cosa que no pasa en ninguna parte del mundo", resaltó. Según Lamothe, lo único que por el momento salva el comercio exterior de la Argentina es Brasil, pese a la depreciación que impulsó en su moneda en los últimos años.
El economista sostuvo que a causa de la fuga de dólares por depósitos generada como reacción a la política económica nacional, el Gobierno llevó a que desaparezca la prefinanciación de exportaciones, una herramienta de aliento al comercio exterior.
"Otro tema es que la Argentina no es un país confiable. Por lo tanto, no es un proveedor confiable, porque aquí cambian muy a menudo las reglas de juego", destacó.
Lamothe dijo, además, que las trabas a las importaciones impiden que las empresas que exportan ingresen insumos que podrían mejorar su competitividad. "Son factores que desalientan, como la liquidación anticipada de divisas y el hecho de que se cobre un impuesto para exportar, a través de las retenciones. Esto, en un mundo no receptivo como el actual, resulta muy desfavorable", finalizó.
"Para lo que no sea commodity, hoy exportar es bastante complicado", sintetizó.
"Las economías en el mundo están en proceso de bajo crecimiento, en especial en algunos casos en Europa, que es un destino importante de las exportaciones argentinas. Allí, la mayoría de los países atraviesan un proceso de contracción económica", dijo Lamothe a LA GACETA. "A estos obstáculos -añadió-, se suma el hecho de que, a diferencia de años anteriores, la paridad cambiaria fija entre el peso y el dólar nos está perjudicando, como nos está ocurriendo con Europa y ni hablar con México".
"Otro punto complicado es que en los últimos cuatro años el costo salarial en la Argentina aumentó 15% en dólares, con una inflación en dólares de entre el 10% y el 12%, cosa que no pasa en ninguna parte del mundo", resaltó. Según Lamothe, lo único que por el momento salva el comercio exterior de la Argentina es Brasil, pese a la depreciación que impulsó en su moneda en los últimos años.
El economista sostuvo que a causa de la fuga de dólares por depósitos generada como reacción a la política económica nacional, el Gobierno llevó a que desaparezca la prefinanciación de exportaciones, una herramienta de aliento al comercio exterior.
"Otro tema es que la Argentina no es un país confiable. Por lo tanto, no es un proveedor confiable, porque aquí cambian muy a menudo las reglas de juego", destacó.
Lamothe dijo, además, que las trabas a las importaciones impiden que las empresas que exportan ingresen insumos que podrían mejorar su competitividad. "Son factores que desalientan, como la liquidación anticipada de divisas y el hecho de que se cobre un impuesto para exportar, a través de las retenciones. Esto, en un mundo no receptivo como el actual, resulta muy desfavorable", finalizó.
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