"Papá, hay unos hombres con pistolas que nos están robando"

El cónsul de Jamaica y su familia fueron víctimas en su propia casa

03 Julio 2012
BUENOS AIRES.- El cónsul de Jamaica en Argentina, Enrique Banuchi, fue asaltado junto a su esposa y sus cinco hijos en su casa de la localidad de La Horqueta, en San Isidro, por cuatro delincuentes armados y encapuchados.

El diplomático relató que los asaltantes fueron muy violentos, al punto que apuntaron con armas en la cabeza de sus hijos y le pegaron a él y a su esposa. A los investigadores les llamó la atención la audacia de los delincuentes, que debían saber que no era una casa cualquiera, ya que en el frente hay un escudo que dice que es el Consulado de Jamaica en Argentina y una gran bandera de ese país.

El hecho ocurrió cerca de las 13 del domingo. "Estábamos a punto de salir a almorzar, como cualquier familia. Estaba abriendo la puerta del garaje. Mi hija de 11 años me estaba ayudando con mi dos hijos de dos años a que se sienten en las sillitas del auto. Mi esposa estaba adentro de la casa con mis otros dos hijos de 12 y 14", relató Banuchi. En ese momento, cuatro hombres que bajaron de un auto irrumpieron en la casa con un arma de fuego.

"Papá, hay unos hombres con pistolas que nos están robando", comenzó a gritar una de las hijas, según relató el cónsul. Los asaltantes recorrieron los distintos ambientes de la casa en busca de dinero y de la caja fuerte, y se apoderaron de unos $ 5.000, un reloj y cuatro computadoras portátiles. "Nos pedían dólares. Les di lo que tenía y los llevé a la caja fuerte. Esta es una casa antigua y tiene una caja fuerte, pero yo no la usaba. Ni siquiera tenía la combinación. Le di un golpe y por suerte se abrió, pero adentro no había nada", contó Banuchi.

El funcionario explicó que los asaltantes encerraron a toda su familia en un baño y revolvieron toda la casa.

La sospecha de los investigadores es que no se trató de un hecho al voleo, sino que conocían el lugar. Además, los ladrones huyeron a bordo de un auto azul metalizado que no fue hallado y el vigilador de la esquina, que se hallaba dentro de una garita de seguridad, no se percató de que se estaba produciendo un robo. (Télam)

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