Las rastras cañeras

El tránsito de estos vehículos muestra que los controles policiales son poco efectivos.

27 Agosto 2003
Una reciente carta de lector llama la atención -una vez más- sobre cierta recurrente cuestión vinculada a la seguridad de las rutas en la provincia de Tucumán. Nos referimos al problema de las hileras de carros cañeros que, en esta época del año, circulan por las carreteras.
Como lo expresa el lector, el referido conjunto transita, por lo general, en condiciones ideales para un accidente: las más de las veces los carros carecen de toda indicación luminosa, salvo unas franjas pintadas en la parte trasera del último de ellos, que no se divisan a una distancia adecuada para frenar. La carta pone como ejemplo la ruta 38, pero podría agregarse también la ruta 304, donde el riesgo se duplica, si cabe, por la menor anchura del pavimento.
Este es el problema troncal de las carreteras de Tucumán durante la temporada de zafra azucarera. Su persistencia indica que los controles policiales existentes, por la razón que fuera, no cumplen con su deber de impedir que se circule en semejantes condiciones. Urge modificar tal criterio para evitar los sangrientos percances que muestra una larga e ilustrativa experiencia.

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