Una lucha por pocos

La lucha intraperonismo por el poder dejó a los argentinos con servicios públicos en riesgo y con una sensación cada vez más agobiante de que la paz social es un ideal que troca por aires de protesta. Ya no hay dudas: la Presidenta se debilita. Los peronistas poseen un olfato especial para detectar cuando el líder pierde el nivel de poder necesario para ordenar toda la tropa. Por ello, Hugo Moyano y otros justicialistas lejanos a los K apuestan al desgaste y a medir fuerzas. Con el paro de Camioneros ambos sectores mostraron que pueden dar batalla y que la contienda -de darse- será dura. En el medio, los ciudadanos se asustan con conflictos similares a los de décadas pasadas, que terminaron afectado a muchos para que pocos mantengan -o se hagan- de grandes cuotas de poder.

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