16 Junio 2012 Seguir en 
BUENOS AIRES.- La docente Patricia Tortora fue asaltada el jueves a la noche junto a su familia en su casa de Bella Vista, provincia de Buenos Aires. La mujer aseguró que utilizaron a los menores como escudos humanos para salir de la casa, mientras le disparaban a los policías que los perseguían.
"Cuando vieron que la Policía estaba en la puerta de casa, decidieron salir. Uno de los delincuentes salió con mi hijo adelante y mi marido atrás, y el otro hizo lo mismo con mi otro nene y conmigo", dijo la mujer.
Según el relato, ella regresaba a la vivienda a las 20.15 con sus hijos de seis y ocho años. Cuando guardaba el auto en el garaje, dos delincuentes armados la obligaron a ingresar. "No sabía que mi marido ya estaba en casa. El trabaja en Capital Federal y habitualmente llega más tarde. Cuando entramos, lo vieron con el teléfono en la mano y empezaron a pegarle porque decían que estaba hablando con la Policía", contó. Los asaltantes se apoderaron de dinero alhajas, teléfonos celulares y unos relojes importados. "Uno de ellos se asomó por la ventana y vio que afuera había un patrullero. Decidieron salir con nosotros como escudos humanos", dijo Tortora.
La mujer contó que uno de los delincuentes se sentó en el asiento del acompañante con su hijo menor como escudo, a su marido lo pusieron a conducir, y en el asiento trasero se sentó ella y el otro asaltante con su otro hijo encima. "Mientras disparaban hacia los policías, le pegaban culatazos a mi marido en la cabeza para que manejara más rápido", agregó Tortora. La persecución se extendió más de 80 cuadras.
"Cuando vieron que le habíamos sacado dos cuadras de ventaja a los policías, decidieron bajarse y nos amenazaron con que siguiéramos derecho sin hacer luces a nadie. Pero enseguida aparecieron otra vez los móviles y nos asistieron", relató la víctima.
Uno de los asaltantes fue finalmente detenido por la Policía y el otro logró escapar. (Télam)
"Cuando vieron que la Policía estaba en la puerta de casa, decidieron salir. Uno de los delincuentes salió con mi hijo adelante y mi marido atrás, y el otro hizo lo mismo con mi otro nene y conmigo", dijo la mujer.
Según el relato, ella regresaba a la vivienda a las 20.15 con sus hijos de seis y ocho años. Cuando guardaba el auto en el garaje, dos delincuentes armados la obligaron a ingresar. "No sabía que mi marido ya estaba en casa. El trabaja en Capital Federal y habitualmente llega más tarde. Cuando entramos, lo vieron con el teléfono en la mano y empezaron a pegarle porque decían que estaba hablando con la Policía", contó. Los asaltantes se apoderaron de dinero alhajas, teléfonos celulares y unos relojes importados. "Uno de ellos se asomó por la ventana y vio que afuera había un patrullero. Decidieron salir con nosotros como escudos humanos", dijo Tortora.
La mujer contó que uno de los delincuentes se sentó en el asiento del acompañante con su hijo menor como escudo, a su marido lo pusieron a conducir, y en el asiento trasero se sentó ella y el otro asaltante con su otro hijo encima. "Mientras disparaban hacia los policías, le pegaban culatazos a mi marido en la cabeza para que manejara más rápido", agregó Tortora. La persecución se extendió más de 80 cuadras.
"Cuando vieron que le habíamos sacado dos cuadras de ventaja a los policías, decidieron bajarse y nos amenazaron con que siguiéramos derecho sin hacer luces a nadie. Pero enseguida aparecieron otra vez los móviles y nos asistieron", relató la víctima.
Uno de los asaltantes fue finalmente detenido por la Policía y el otro logró escapar. (Télam)







