14 Junio 2012 Seguir en 
Estuvo más de 24 horas atrapado dentro de su auto, herido y en un precipicio de 70 metros de profundidad donde ni siquiera hay señal para comunicarse por celular. Incluso pasó la noche allí, con una temperatura que descendió hasta 5° centígrados durante la madrugada. Nadie sabía qué había pasado con él hasta que un grupo de peregrinos que acompañaba la procesión de San Antonio de Padua, por la zona de Ampimpa, lo divisó a lo lejos y llamó a la Policía.
"Eso fue como a las 9, yo justo estaba en la comisaría de Monteros cuando me avisaron que lo habían encontrado", dijo a LA GACETA María Inés Navarro, la esposa de Mario Walter Vallejo. El hombre de 40 años había salido de su casa, en Los Sosa, el martes a las 4. Conducía su Corsa Classic gris con rumbo a Colalao del Valle, donde debía dictar clases a partir de las 10. Según contó su esposa, Vallejo enseña Economía en la escuela Nuestra Señora del Rosario de ese poblado. "Hace un par de meses había conseguido unas horas y viajaba dos veces a la semana", relató.
Pero el docente se levantaba más temprano para pasar antes por la Capital y traer a un grupo de pacientes de diálisis, quienes necesitan asistir a un instituto de Juan B. Justo al 1.400. Una vez que los dejaba allí, emprendía viaje hacia su lugar de trabajo.
Sin señal
El hombre solía regresar alrededor de las 15, pero ese día todas las compañías de teléfono se habían quedado sin sistema. "Por eso no me preocupé cuando no me pude comunicar con él, hasta las 18 que volví a mi casa y no lo encontré", recordó María Inés. La mujer comenzó a preguntarles a todos sus parientes por su marido, pero nadie sabía nada. "Entonces llamé a la escuela y el director me contestó que no había ido", agregó.
Esa respuesta le bastó para correr a la comisaría de Monteros, ubicada a 7 kilómetros de Los Sosa. "Estoy muy agradecida con la Policía, se portaron muy bien", destacó ayer, cuando ya se encontraba junto a su marido. Y añadió: "ellos me explicaron que se salvó porque llevaba puesto el cinturón de seguridad".
Fuera de peligro
El docente no recuerda cómo fue a parar al precipicio. Lo cierto es que lo encontraron en plena montaña, a la altura del kilómetro 106 de la ruta provincial 307. El lugar está a 15 kilómetros de distancia de Amaicha del Valle y es una zona plagada de curvas y contracurvas.
Desde la Policía estimaron que el accidente habría ocurrido a las 7.30 del martes, por lo que Vallejo pasó la noche en el lugar, hasta el momento de su rescate, un día después.
Primero lo trasladaron al Hospital Padilla, donde le curaron las heridas más urgentes. Luego, pasado el mediodía, su familia lo trasladó a un sanatorio privado donde ayer permanecía internado en terapia intensiva.
"Recién ahora se está acordando pequeñas cosas, pero está muy dolorido", señaló anoche su esposa. Además, la mujer precisó que el docente tiene una fractura en el pómulo y otra en una costilla. "El médico dijo que se está recuperando bastante rápido; ahora estamos esperando el resultado de la tomografía", sostuvo.
María Inés estaba angustiada por el momento vivido. Pero a la vez agradecía que su marido se encontrara con vida y fuera de peligro. "Él está de buen ánimo y poniendo todo de su parte para recuperarse rápido", expresó.
"Eso fue como a las 9, yo justo estaba en la comisaría de Monteros cuando me avisaron que lo habían encontrado", dijo a LA GACETA María Inés Navarro, la esposa de Mario Walter Vallejo. El hombre de 40 años había salido de su casa, en Los Sosa, el martes a las 4. Conducía su Corsa Classic gris con rumbo a Colalao del Valle, donde debía dictar clases a partir de las 10. Según contó su esposa, Vallejo enseña Economía en la escuela Nuestra Señora del Rosario de ese poblado. "Hace un par de meses había conseguido unas horas y viajaba dos veces a la semana", relató.
Pero el docente se levantaba más temprano para pasar antes por la Capital y traer a un grupo de pacientes de diálisis, quienes necesitan asistir a un instituto de Juan B. Justo al 1.400. Una vez que los dejaba allí, emprendía viaje hacia su lugar de trabajo.
Sin señal
El hombre solía regresar alrededor de las 15, pero ese día todas las compañías de teléfono se habían quedado sin sistema. "Por eso no me preocupé cuando no me pude comunicar con él, hasta las 18 que volví a mi casa y no lo encontré", recordó María Inés. La mujer comenzó a preguntarles a todos sus parientes por su marido, pero nadie sabía nada. "Entonces llamé a la escuela y el director me contestó que no había ido", agregó.
Esa respuesta le bastó para correr a la comisaría de Monteros, ubicada a 7 kilómetros de Los Sosa. "Estoy muy agradecida con la Policía, se portaron muy bien", destacó ayer, cuando ya se encontraba junto a su marido. Y añadió: "ellos me explicaron que se salvó porque llevaba puesto el cinturón de seguridad".
Fuera de peligro
El docente no recuerda cómo fue a parar al precipicio. Lo cierto es que lo encontraron en plena montaña, a la altura del kilómetro 106 de la ruta provincial 307. El lugar está a 15 kilómetros de distancia de Amaicha del Valle y es una zona plagada de curvas y contracurvas.
Desde la Policía estimaron que el accidente habría ocurrido a las 7.30 del martes, por lo que Vallejo pasó la noche en el lugar, hasta el momento de su rescate, un día después.
Primero lo trasladaron al Hospital Padilla, donde le curaron las heridas más urgentes. Luego, pasado el mediodía, su familia lo trasladó a un sanatorio privado donde ayer permanecía internado en terapia intensiva.
"Recién ahora se está acordando pequeñas cosas, pero está muy dolorido", señaló anoche su esposa. Además, la mujer precisó que el docente tiene una fractura en el pómulo y otra en una costilla. "El médico dijo que se está recuperando bastante rápido; ahora estamos esperando el resultado de la tomografía", sostuvo.
María Inés estaba angustiada por el momento vivido. Pero a la vez agradecía que su marido se encontrara con vida y fuera de peligro. "Él está de buen ánimo y poniendo todo de su parte para recuperarse rápido", expresó.







