La vida, una idea que trasciende la biología

Es necesario respetar la decisión de quien piensa diferente, destaca la filósofa Cristina Bosso

Por Redacción Política 09 Junio 2012
El caso de Pablo Albarracín nos enfrenta a preguntas cruciales cuya respuesta no es sencilla ya que ponen en juego nada menos que el sentido de nuestra existencia, afirma Cristina Bosso, profesora de Antropología Filosófica de la Facultad de Filosofía de la UNT.

"Por un lado nos lleva a preguntarnos por el valor de la vida humana; esta, por supuesto, es valiosa en sí misma y por lo tanto digna de ser preservada por todos los medios a nuestro alcance. Sin embargo, creo que es necesario tener en cuenta que en el ser humano, la idea de vida no es sinónimo de vida biológica; el mundo humano está conformado por un conjunto de ideas, creencias y valores que son las que le dan sentido a la vida, que hacen que merezca la pena de ser vivida. Vivir no es, por lo tanto, simplemente sobrevivir", reflexiona la filósofa.

La licenciada Bosso reconoce que, en este caso, Pablo profesa una fe que le impone determinadas prohibiciones que él está dispuesto a cumplir, aún a riesgo de poner en peligro su vida, de lo que da cuenta un documento notarial, inequívoco testimonio de sus convicciones. "Esto nos enfrenta a un dilema moral, ya que existe la posibilidad de salvarlo, pero al precio de contradecir su voluntad manifiesta. La pregunta es, entonces: ¿quién tiene el poder de decidir sobre la vida? La respuesta depende de en quien consideremos que recae la responsabilidad de la elección. Por mi parte -continúa- considero que la capacidad de decidir sobre la propia vida constituye un derecho inviolable, sobre todo en casos como éste, en el cual las consecuencias de la decisión recaen solamente sobre quién la toma".

"Con las mejores intenciones, sus padres y los médicos apuestan a la vida, sosteniendo que es función de los médicos preservarla; esto sin lugar a dudas es así, pero nadie - ni el Estado ni la familia - tiene derecho a imponer algo contrario a la voluntad que se ha expresado en el pleno uso de sus facultades racionales", observa.Y añade: "aunque no estemos de acuerdo o no entendamos su decisión, es necesario respetar la libertad de elección de quien piensa diferente". En la misma dirección, Bosso reivindica el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. "Me parece que el criterio tomado por la Justicia es el correcto, al sostener que no puede intervenir en actos privados. En esta idea se sustenta la posibilidad de defender la libertad de los individuos, que se vería resentida si el estado asumiera la facultad de intervenir en nuestras decisiones privadas. Es en el respeto a la diferencia entre lo privado y lo público en donde reside la garantía de la libertad. El Estado- concluye- no puede intervenir allí "sino es a riesgo de convertirse en un totalitarismo que avasalle las libertades fundamentales de las personas".

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