06 Junio 2012 Seguir en 
En las últimas semanas, se reanudó la corrida de los depósitos en dólares; esto coloca al gobierno en una difícil encrucijada. La presidenta Cristina Fernández ya no puede darse el lujo de que se sigan yendo U$S 700 millones semanales de los bancos, porque esa sangría tiene como correlato una pérdida equivalente de reservas del Banco Central (gran parte de las colocaciones en divisas están encajadas en el BCRA y este computa esos depósitos como reservas), advierte la consultora Federico Muñoz & Asociados. A este ritmo de salida, al final del invierno no quedarían depósitos en dólares en el sistema y las reservas se habrían visto severamente diezmadas, empujándonos a un escenario de virtual emergencia financiera.
La fuga de depósitos es para el gobierno un dilema aún más difícil de resolver que la escasez de divisas. "La receta kirchnerista habitual para lidiar con los problemas económicos -la presión o la amenaza velada- no sólo es ineficaz, sino también contraproducente al aplicarla con los ahorristas", indica. La única manera de revertir la fuga es convenciendo a los depositantes de que no se planea ningún avance sobre las colocaciones en dólares. Pero el gobierno se topa con algunas dificultades, según la consultora privada:
• La lista creciente de sus antecedentes en materia de decisiones confiscatorias.
• El tono esquizoide que adoptó el discurso oficial: mientras algunos funcionarios desmienten enfáticamente la posible pesificación de los depósitos, otros (o los mismos) nos advierten que "hay que a hacerse a la idea de que la Argentina tiene que pensar en pesos"; reniegan de la presunta "tara cultural" que nos empuja a ahorrar en dólares y claman por la desdolarización de la economía.
La escasez de dólares y su más reciente derivación -la fuga de depósitos en divisas-, han metido al gobierno en un laberinto al que no le encuentran la salida. En particular, sostiene la consultora privada, deben entender que los argentinos buscan escapar del Peso porque pierde valor a razón de un 25% por año. Sin un ataque decidido a la inflación, el panorama económico se seguirá deteriorando inexorablemente.
La fuga de depósitos es para el gobierno un dilema aún más difícil de resolver que la escasez de divisas. "La receta kirchnerista habitual para lidiar con los problemas económicos -la presión o la amenaza velada- no sólo es ineficaz, sino también contraproducente al aplicarla con los ahorristas", indica. La única manera de revertir la fuga es convenciendo a los depositantes de que no se planea ningún avance sobre las colocaciones en dólares. Pero el gobierno se topa con algunas dificultades, según la consultora privada:
• La lista creciente de sus antecedentes en materia de decisiones confiscatorias.
• El tono esquizoide que adoptó el discurso oficial: mientras algunos funcionarios desmienten enfáticamente la posible pesificación de los depósitos, otros (o los mismos) nos advierten que "hay que a hacerse a la idea de que la Argentina tiene que pensar en pesos"; reniegan de la presunta "tara cultural" que nos empuja a ahorrar en dólares y claman por la desdolarización de la economía.
La escasez de dólares y su más reciente derivación -la fuga de depósitos en divisas-, han metido al gobierno en un laberinto al que no le encuentran la salida. En particular, sostiene la consultora privada, deben entender que los argentinos buscan escapar del Peso porque pierde valor a razón de un 25% por año. Sin un ataque decidido a la inflación, el panorama económico se seguirá deteriorando inexorablemente.









