No se entiende. En San Miguel de Tucumán, el aumento del boleto urbano viene desatando desde hace dos semanas un tole tole de tal magnitud, que los concejales -aguantando las miradas desaprobadoras de la comunidad- casi tuvieron que esconderse para autorizar la suba de la manera menos vergonzante posible. ¿Y ahora un funcionario provincial (uno solo) autoriza el aumento del boleto interurbano sin despeinarse y sin dar explicaciones? Sí. Aunque sean muchos los tucumanos a quienes la decisión les toca el bolsillo: son 300.000 los que rodean la capital e integran el Gran San Miguel. Se les suman 600.000 (en el segundo anillo, que llega hasta Famaillá; y en el tercero, que llega hasta los límites provinciales). Sus ediles no los consideran para defenderlos bien o mal de aumentos (como hacen -bien o mal- los de la capital). Los que viven de la Circunvalación hacia afuera no tienen quién los represente.







