La Presidenta lo veta, pero Scioli ratifica su postulación
La jefa de Estado dejó trascender que el gobernador no será el heredero del poder "K". La mandataria, si no obtiene la re-reelección por una reforma constitucional, se inclinaría por una persona de apellido Kirchner: su cuñada Alicia o su hijo Máximo.
21 Mayo 2012 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Aunque todavía faltan más de tres años para las elecciones presidenciales de 2015, el prematuro lanzamiento del gobernador bonaerense Daniel Scioli -crítico del kirchnerismo gobernante en la Nación-, sacó de la modorra a más de un político, tanto del oficialismo como de la oposición.
La mayoría coincidió en manifestarse en contra de la postulación. Incluso, algunos le quitaron entidad y seriedad a la misma, en razón de que el mandatario mantiene una fuerte contienda política con su vicegobernador, Gabriel Mariotto, alineado con la Casa Rosada y lanzado a un trabajo de "desgaste" contra Scioli.
El anuncio del gobernador abrió una fuerte polémica dentro del Partido Justicialista (PJ), que por estas horas navega bajo la conducción del ex motonauta, pero que se encaminaría a postular a Cristina Fernández como la líder natural e indiscutible para conducir el partido, en reemplazo de su extinto marido y ex presidente Néstor Kirchner.
Sin embargo, Scioli ratificó ayer su "deseo" de ser Presidente, aunque aclaró que su aspiración no representa "ningún problema" para la jefa de Estado, en caso de una reforma constitucional que incluya una "eventual habilitación de la reelección". "Conmigo pueden estar tranquilos. Yo no soy un problema", enfatizó Scioli, en alusión al revuelo que causaron sus dichos sobre sus aspiraciones.
El "as" en la manga
Pero el PJ se caracteriza por la verticalidad de sus decisiones. En ese marco se inscribe la certeza de que la Presidenta elegirá quién será el candidato en 2015, si impulsará o no una reforma constitucional, quiénes serán sus principales escuderos y quiénes y cómo integrarán las listas. En una palabra, Cristina concentrará la suma del poder, como lo hizo su antecesor y esposo, y como lo hace ella desde 2007.
Entre las pocas definiciones políticas que la jefa de Estado dejó trascender, hay una que se repite con insistencia en las últimas horas, ya como una orden a divulgar: Daniel Scioli no será el heredero del proyecto político del kirchnerismo. Por eso, muchos especulan que, salvo que se enfrente totalmente con el kirchnerismo, Scioli tiene un panorama oscuro para 2015.
Además, la jefa de Estado, para consagrar como su sucesor o sucesora, buscará a alguien con apellido Kirchner (su cuñada Alicia o su hijo Máximo) y que le asegure lealtad y fidelidad al modelo político que, desde 2003, viene sosteniendo el oficialismo en el poder. (Especial)
La mayoría coincidió en manifestarse en contra de la postulación. Incluso, algunos le quitaron entidad y seriedad a la misma, en razón de que el mandatario mantiene una fuerte contienda política con su vicegobernador, Gabriel Mariotto, alineado con la Casa Rosada y lanzado a un trabajo de "desgaste" contra Scioli.
El anuncio del gobernador abrió una fuerte polémica dentro del Partido Justicialista (PJ), que por estas horas navega bajo la conducción del ex motonauta, pero que se encaminaría a postular a Cristina Fernández como la líder natural e indiscutible para conducir el partido, en reemplazo de su extinto marido y ex presidente Néstor Kirchner.
Sin embargo, Scioli ratificó ayer su "deseo" de ser Presidente, aunque aclaró que su aspiración no representa "ningún problema" para la jefa de Estado, en caso de una reforma constitucional que incluya una "eventual habilitación de la reelección". "Conmigo pueden estar tranquilos. Yo no soy un problema", enfatizó Scioli, en alusión al revuelo que causaron sus dichos sobre sus aspiraciones.
El "as" en la manga
Pero el PJ se caracteriza por la verticalidad de sus decisiones. En ese marco se inscribe la certeza de que la Presidenta elegirá quién será el candidato en 2015, si impulsará o no una reforma constitucional, quiénes serán sus principales escuderos y quiénes y cómo integrarán las listas. En una palabra, Cristina concentrará la suma del poder, como lo hizo su antecesor y esposo, y como lo hace ella desde 2007.
Entre las pocas definiciones políticas que la jefa de Estado dejó trascender, hay una que se repite con insistencia en las últimas horas, ya como una orden a divulgar: Daniel Scioli no será el heredero del proyecto político del kirchnerismo. Por eso, muchos especulan que, salvo que se enfrente totalmente con el kirchnerismo, Scioli tiene un panorama oscuro para 2015.
Además, la jefa de Estado, para consagrar como su sucesor o sucesora, buscará a alguien con apellido Kirchner (su cuñada Alicia o su hijo Máximo) y que le asegure lealtad y fidelidad al modelo político que, desde 2003, viene sosteniendo el oficialismo en el poder. (Especial)
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