Madre hay una sola... pero el mercado no suele valorar ese atributo

En la Argentina, más de la mitad de las mamás tiene un empleo precario; es decir, una ocupación en la cual no cuenta con beneficios de seguridad social. Tres de cada diez, además, viven en situación de pobreza. Y el 40% de las madres tiene un bajo nivel educativo. La mayoría no cuenta con una cobertura médica de obra social o prepaga y, en consecuencia, ellas y sus familias dependen exclusivamente de la red pública de servicios. Desigualdad patente

Madre hay una sola... pero el mercado no suele valorar ese atributo
19 Mayo 2012
Escuchamos, a diario, historias de mujeres que avanzan a grandes pasos en el mundo profesional. Sobran anécdotas de féminas que trepan hasta los más impensados cargos laborales. Relatos de jóvenes y adultas que pelean por el reconocimiento público y la capacitación. Se habla, y mucho, de estos cambios. Sin embargo, esta tendencia tiene un costado -muy importante- del que no se habla lo suficiente: el avance de la mujer en el mundo laboral es lento e injusto. Lo dicen las cifras, las que muestran que la mitad de las madres argentinas tiene un empleo de baja calidad.

Los datos corresponden al último relevamiento de la Fundación Observatorio de la Maternidad, en base a la encuesta permanente de hogares del Insituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). Según este trabajo, tres de cada diez mamás viven en situación de pobreza y el 40% tiene bajo nivel educativo (no han completado sus estudios secundarios), y no cuentan con una cobertura médica de obra social o prepaga, con lo cual dependen exclusivamente de la red pública de servicios.

El estudio reveló que el 34 % de las madres tiene un empleo informal y que el 18% trabaja en el servicio doméstico. Este último dato muestra una realidad que muchas veces pasa inadvertida: cuando una mujer sale del hogar es porque hay otra que la reemplaza en el cuidado de los hijos y de la casa. El tema es que esa otra mujer también suele ser una mamá que deja su propio hogar y sus hijos para atender necesidades de los demás.

Según los datos del observatorio, la cantidad de mamás que trabaja en el servicio doméstico duplica al número de las que no tienen hijos y que se dedican a esa misma tarea. Las madres son más propensas a desempeñarse en este rubro porque tienen menor nivel socioeconómico y porque han estado menos años en la educación formal. En consecuencia, tienen menos posibilidades de acceder a trabajos más calificados y mejor remunerados. Y tienen menos chances de avanzar en sus estudios y progresar.

La investigación confirmó otro dato preocupante: las madres que se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad social (es decir, son pobres, tienen bajo nivel educativo y trabajan en negro) son las que tienen mayor probabilidad de tener más hijos. En promedio, estas mamás tienen dos hijos más que las progenitoras que no son pobres.

Trabajadoras tucumanas

En nuestra provincia, la mujer ha avanzado mucho en el ámbito del trabajo en los últimos años, tanto que en la actualidad el 40% de la fuerza laboral esta representado por féminas, y la mitad de esa franja trabaja en relación de dependencia, detalla María del Carmen Vega, coach ontológico empresarial y directora para Argentina de Mentoring & Consulting.

De acuerdo a un informe aportado por la especialista, la tucumana ha ampliado su participación en el ámbito educativo. Sin embargo, precisa, aún queda mucho por mejorar en lo económico-laboral. "Por un lado, la mujer ocupa gran parte del empleo no calificado. Además, no debemos perder de vista que si discriminamos el tipo de trabajo que desarrollan las mujeres en Tucumán, los porcentajes ascienden principalmente en enseñanza y servicios sociales, y aún en mayor medida en servicios domésticos. Esto se da debido a que ese tipo de actividades son las que desempeñó normalmente la mujer el sus hogares, pero que son poco jerarquizadas en la sociedad y por lo tanto con las menores remuneraciones", remarca el trabajo.

El estudio remarca que el crecimiento de los niveles de escolaridad de las mujeres no les garantiza a ellas más y mejores empleos en comparación con los hombres. Asimismo, se hace hincapié en que no desciende la brecha de ingresos percibidos por hombres y mujeres en igual situación, es decir con igual capacidad, horas trabajadas y puesto de trabajo. "Este fenómeno tiene muchas causas, pero podemos afirmar que en gran parte se debe a una cuestión cultural, que discrimina negativamente a la mujer, y también por el rol mismo que desempeña en el hogar, tanto en lo doméstico como así también en relación a sus hijos. Esto mismo afecta también a las posibilidades de ellas de acceder a puestos jerárquicos", concluye.

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