15 Mayo 2012 Seguir en 
Es sabido que una buena parte de los tucumanos se caracteriza por su desapego a respetar las leyes. La semana pasada, los quiosqueros del centro de la capital se declararon "en rebeldía" contra las normas y decidieron cobrar un porcentaje adicional sobre el precio nominal de los cigarrillos, las cargas virtuales y tarjetas de los teléfonos móviles y del snack (papas envasadas). La decisión fue tomada el jueves pasado por los drugstores, en particular, los que venden todo tipo de productos y permanecen abiertos las 24 horas.
El valor agregado era de aproximadamente un 10% del monto de la venta, pero en el caso de los paquetes de cigarrillos el porcentaje era mayor. El argumento de los comerciantes se basa en el escaso margen de utilidad comercial, y lejos de revisar esta actitud, estos "autoconvocados" deslizaron la posibilidad de ampliar la medida a un número mayor de negocios.
La Dirección de Comercio Interior de la provincia informó que el cobro de sobreprecios es ilegal y anunció que haría los controles correspondientes y que sancionaría a los infractores. De acuerdo con los regímenes nacionales vigentes, se prevén castigos pecuniarios de hasta $ 50.000, según el tipo de negocio de que se trate, localización, monto de facturación promedio mensual y la reincidencia en comisión de infracciones. Por su parte, la titular del Centro de Educación al Consumidor aseveró también que la decisión de los comerciantes es indebida, puesto que hay un porcentaje de las tarjetas que se venden que constituyen ganancias para el negocio y eso está acordado con las empresas que prestan esos servicios. "El cobro de estos sobreprecios no es más que una avivada de los comerciantes, una conducta propia de la viveza criolla", sostuvo.
Con Chaco, Mar del Plata y Capital Federal, donde también comenzaron a aplicar sobreprecios, Tucumán se ha convertido en una adelantada del quebrantamiento de la ley. "La decisión de nuestra provincia es firme al respecto: hacer cumplir la ley y desterrar definitivamente esta práctica ilegal que perjudica al consumidor tucumano", dijo el subdirector de Comercio Interior de la provincia.
A menudo el ciudadano es víctima de todo tipo de excesos como la constante presión impositiva y la generación de impuestos distorsivos -algunos injustos- que debe pagar, la inflación que deteriora los salarios, el maltrato que recibe a través de las colas eternas y desgastantes. Ahora se suma esta decisión de un grupo numeroso de propietarios de drugstores que con un argumento absurdo aplican un sobreprecio. Si los productos no les dan la rentabilidad que desean, deberían entonces abstenerse de venderlos y no perjudicar económicamente al ciudadano.
Se trata de un caso grave de desacato a las normas que rigen el comercio. Con este antecedente, un librero, por ejemplo, podría cobrar un extra sobre el precio de lista por considerar de que no recibe la ganancia justa, o algo parecido podría alegar un farmacéutico.
Creemos que la autoridad no debe permitir estas acciones ilegales y castigar con todo rigor la infracción, en defensa del consumidor, que debería ser tratado con el máximo privilegio porque es quien con su bolsillo le da de comer al comercio. En el olvido parece haber quedado el lema "El cliente siempre tiene la razón" y ha sido reemplazado por el irrespetuoso "Si no le gusta no lleve, es problema suyo".
El valor agregado era de aproximadamente un 10% del monto de la venta, pero en el caso de los paquetes de cigarrillos el porcentaje era mayor. El argumento de los comerciantes se basa en el escaso margen de utilidad comercial, y lejos de revisar esta actitud, estos "autoconvocados" deslizaron la posibilidad de ampliar la medida a un número mayor de negocios.
La Dirección de Comercio Interior de la provincia informó que el cobro de sobreprecios es ilegal y anunció que haría los controles correspondientes y que sancionaría a los infractores. De acuerdo con los regímenes nacionales vigentes, se prevén castigos pecuniarios de hasta $ 50.000, según el tipo de negocio de que se trate, localización, monto de facturación promedio mensual y la reincidencia en comisión de infracciones. Por su parte, la titular del Centro de Educación al Consumidor aseveró también que la decisión de los comerciantes es indebida, puesto que hay un porcentaje de las tarjetas que se venden que constituyen ganancias para el negocio y eso está acordado con las empresas que prestan esos servicios. "El cobro de estos sobreprecios no es más que una avivada de los comerciantes, una conducta propia de la viveza criolla", sostuvo.
Con Chaco, Mar del Plata y Capital Federal, donde también comenzaron a aplicar sobreprecios, Tucumán se ha convertido en una adelantada del quebrantamiento de la ley. "La decisión de nuestra provincia es firme al respecto: hacer cumplir la ley y desterrar definitivamente esta práctica ilegal que perjudica al consumidor tucumano", dijo el subdirector de Comercio Interior de la provincia.
A menudo el ciudadano es víctima de todo tipo de excesos como la constante presión impositiva y la generación de impuestos distorsivos -algunos injustos- que debe pagar, la inflación que deteriora los salarios, el maltrato que recibe a través de las colas eternas y desgastantes. Ahora se suma esta decisión de un grupo numeroso de propietarios de drugstores que con un argumento absurdo aplican un sobreprecio. Si los productos no les dan la rentabilidad que desean, deberían entonces abstenerse de venderlos y no perjudicar económicamente al ciudadano.
Se trata de un caso grave de desacato a las normas que rigen el comercio. Con este antecedente, un librero, por ejemplo, podría cobrar un extra sobre el precio de lista por considerar de que no recibe la ganancia justa, o algo parecido podría alegar un farmacéutico.
Creemos que la autoridad no debe permitir estas acciones ilegales y castigar con todo rigor la infracción, en defensa del consumidor, que debería ser tratado con el máximo privilegio porque es quien con su bolsillo le da de comer al comercio. En el olvido parece haber quedado el lema "El cliente siempre tiene la razón" y ha sido reemplazado por el irrespetuoso "Si no le gusta no lleve, es problema suyo".







