El chiquito ya me lo come

Por Julio Marengo 14 Mayo 2012
Ayer abrí los ojos y repetí la maldita costumbre de mirar el teléfono antes que cualquier cosa del mundo exterior a mi sueño. Nada relevante, salvo el mail de una amiga indispensable. "Primera y segunda comidita de Samu", era el título del mensaje; "El chanchito ya come!!!", seguía; y agregaba ¡nueve! fotos del "chanchito" de seis meses comiendo, supongo, banana pisada.

"El chanchito ya ME LO come", fue lo primero que pensé, y me puse a ver las fotos. Sí, me enterneció un poco el avance del bebé, pero creo que eso no hubiera pasado si no tuviera una sobrina apenas un mes más chica que "el chanchito". Vi a toda mi familia emocionarse con la primera risa, con el primer "provechito", con el primer intento de articular un sonido y con otras primeras cosas de las que a madres y abuelas les encanta hablar, no importa si están en el almuerzo o en la cena.

Me imagino la emoción de mi amiga, que la llevó a enviar nueve fotos (muy parecidas todas) retratando semejante acontecimiento. Imagino la fiesta que habrá sido entre ella, Samu, el papá y, seguramente, los abuelos. Imagino también -y me encantaría que así fuera- que seguirán llegando mails con fotos que mostrarán la evolución biológica de mi sobrino en el cariño: el primer pasito, el primer juguete roto, el primer chichón, la primera macana, el primer diente...

Lo único que te pido, amiga, es que no me incluyas cuando mandes las fotos del primer día sin pañal o cuando Samu vaya solito al baño. Hay cosas que sólo enternecen a las mamás y a las abuelas, pero que el resto de la humanidad prefiere desconocer.

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