El jueves pasado, el templo de Hera, en la ciudad griega de Olimpia, una actriz en la piel de gran sacerdotisa encendió la llama olímpica tras rezarle al dios Apolo, y se la entregó a un nadador. Así arrancaron los Juegos de Londres 2012, en una Grecia que -a diferencia de hace 2.800 años- no vive precisamente su Edad de Oro, víctima de los ajustes económicos que derivaron de la crisis europea. Según ha consignado la agencia DPA, los costos del recorrido de la antorcha en Grecia (el 17 de mayo llegará al estadio Panathinaikon de Atenas) fueron asumidos esta vez por patrocinadores, ciudades y comunidades.
Una vez más, como ocurrió en 1936 en Berlín, en 1972 en Munich, en 1980 en Moscú, o en 2008 en Beijing (por citar apenas algunos episodios de boicots o conflictos cruentos), los Juegos Olímpicos son caja de resonancia de las vicisitudes del poder político. De modo que a nadie debería extrañarle el cortocircuito diplomático con Londres que ha generado la grabación de un video protagonizado por un atleta argentino en Malvinas, y del que la Confederación Olímpica Argentina (COA) ha tomado distancia. "El Comité Olímpico Argentino está completamente comprometido con la Carta Olímpica y con las mejores prácticas del movimiento olímpico. Creemos firmemente que los Juegos Olímpicos no son una plataforma para la política y hemos comunicado esta posición al Comité Olímpico Internacional", ha dicho en un comunicado el jefe del COA y miembro del Comité Olímpico Internacional (COI), Gerardo Werthein.
Sin embargo, un miembro vitalicio del COA y durante 12 años prosecretario ejecutivo de la entidad, el abogado Fernando Aren, discrepa con esa posición de un deporte neutral, alejado de la política. "La primera participación en los Juegos Olímpicos se logra por la decisión de Marcelo T. de Alvear, en 1923, cuando crea una comisión para la participación de la Argentina al año siguiente. De allí en más, estuvo presente en casi todas las versiones de los Juegos Olímpicos; y se unió al boicot que en 1980 Estados Unidos propuso a los que se realizarían en Moscú ese año", recuerda, en diálogo con LA GACETA.
Los golpes militares
En la misma dirección, añade que entre las primeras medidas adoptadas en los golpes militares de 1955, 1966 y 1976 estuvieron las intervenciones decretadas a la entonces Confederación Argentina de Deporte en los dos primeros casos y luego al Comité Olímpico Argentino; y que el poder militar se aseguró el control del deporte olímpico y el no olímpico argentino, "entronizando en estas organizaciones a quienes les garantizaban ese control, como fueron los casos de los generales Huergo, Nocetti Campos y por último con el coronel Antonio Rodríguez, que ejerció la presidencia del COA por espacio de 28 años". Enfático, insiste: "es una falacia que el deporte y la política están disociados. Se trata de descalificar el spot que conocimos en lo últimos días, con la excusa de que genera un rechazo de los miembros del COI". Aren, que durante 40 años presidió la Confederación Argentina de Softball, opina que Argentina debe participar en los próximos Juegos Olímpicos de Londres. Sin embargo, no descarta que haya situaciones de violencia. "Hay que resistirlas, sin provocarlas ni dar excusa a sanciones que estarán esperando poder imponernos, lo que podría excluir a nuestros deportistas de toda competencia internacional, convirtiéndonos en verdaderos kelpers de la comunidad deportiva", advierte.
En Tucumán, la transmisión del corto polémico tampoco ha pasado desapercibida. Dolores Zelaya, profesora de Sociología en la Facultad de Educación Física de la UNT (Facdef), habló con los alumnos de Primer Año del video en el que el atleta argentino atraviesa suelo malvinense. "En general, estaban de acuerdo con el corto: decían:
es la manera de defender nuestra soberanía e instalar Malvinas en el mundo por una vía que no sean las armas", afirma Zelaya, que en los Juegos Olímpicos de Barcelona, en el 92, participó en uno de los foros de académicos que suelen acompañar la contienda deportiva. La especialista opina que hoy, en la Argentina, la política deportiva está mejorando. "Durante el gobierno de Menem -recuerda- hemos tenido delegaciones en los Juegos integradas más por funcionarios que por deportistas". Reconoce que se necesita afianzar "la política deportiva de elite". Y vuelve 2.800 años en el tiempo: ¿cómo cuestionar el nexo entre política y deporte, si las Olimpíadas nacieron en Grecia como un hecho de la polis? En todo caso, lo que debemos hacer es restituirle a la política el valor que tuvo entonces".
Una vez más, como ocurrió en 1936 en Berlín, en 1972 en Munich, en 1980 en Moscú, o en 2008 en Beijing (por citar apenas algunos episodios de boicots o conflictos cruentos), los Juegos Olímpicos son caja de resonancia de las vicisitudes del poder político. De modo que a nadie debería extrañarle el cortocircuito diplomático con Londres que ha generado la grabación de un video protagonizado por un atleta argentino en Malvinas, y del que la Confederación Olímpica Argentina (COA) ha tomado distancia. "El Comité Olímpico Argentino está completamente comprometido con la Carta Olímpica y con las mejores prácticas del movimiento olímpico. Creemos firmemente que los Juegos Olímpicos no son una plataforma para la política y hemos comunicado esta posición al Comité Olímpico Internacional", ha dicho en un comunicado el jefe del COA y miembro del Comité Olímpico Internacional (COI), Gerardo Werthein.
Sin embargo, un miembro vitalicio del COA y durante 12 años prosecretario ejecutivo de la entidad, el abogado Fernando Aren, discrepa con esa posición de un deporte neutral, alejado de la política. "La primera participación en los Juegos Olímpicos se logra por la decisión de Marcelo T. de Alvear, en 1923, cuando crea una comisión para la participación de la Argentina al año siguiente. De allí en más, estuvo presente en casi todas las versiones de los Juegos Olímpicos; y se unió al boicot que en 1980 Estados Unidos propuso a los que se realizarían en Moscú ese año", recuerda, en diálogo con LA GACETA.
Los golpes militares
En la misma dirección, añade que entre las primeras medidas adoptadas en los golpes militares de 1955, 1966 y 1976 estuvieron las intervenciones decretadas a la entonces Confederación Argentina de Deporte en los dos primeros casos y luego al Comité Olímpico Argentino; y que el poder militar se aseguró el control del deporte olímpico y el no olímpico argentino, "entronizando en estas organizaciones a quienes les garantizaban ese control, como fueron los casos de los generales Huergo, Nocetti Campos y por último con el coronel Antonio Rodríguez, que ejerció la presidencia del COA por espacio de 28 años". Enfático, insiste: "es una falacia que el deporte y la política están disociados. Se trata de descalificar el spot que conocimos en lo últimos días, con la excusa de que genera un rechazo de los miembros del COI". Aren, que durante 40 años presidió la Confederación Argentina de Softball, opina que Argentina debe participar en los próximos Juegos Olímpicos de Londres. Sin embargo, no descarta que haya situaciones de violencia. "Hay que resistirlas, sin provocarlas ni dar excusa a sanciones que estarán esperando poder imponernos, lo que podría excluir a nuestros deportistas de toda competencia internacional, convirtiéndonos en verdaderos kelpers de la comunidad deportiva", advierte.
En Tucumán, la transmisión del corto polémico tampoco ha pasado desapercibida. Dolores Zelaya, profesora de Sociología en la Facultad de Educación Física de la UNT (Facdef), habló con los alumnos de Primer Año del video en el que el atleta argentino atraviesa suelo malvinense. "En general, estaban de acuerdo con el corto: decían:
es la manera de defender nuestra soberanía e instalar Malvinas en el mundo por una vía que no sean las armas", afirma Zelaya, que en los Juegos Olímpicos de Barcelona, en el 92, participó en uno de los foros de académicos que suelen acompañar la contienda deportiva. La especialista opina que hoy, en la Argentina, la política deportiva está mejorando. "Durante el gobierno de Menem -recuerda- hemos tenido delegaciones en los Juegos integradas más por funcionarios que por deportistas". Reconoce que se necesita afianzar "la política deportiva de elite". Y vuelve 2.800 años en el tiempo: ¿cómo cuestionar el nexo entre política y deporte, si las Olimpíadas nacieron en Grecia como un hecho de la polis? En todo caso, lo que debemos hacer es restituirle a la política el valor que tuvo entonces".








