La emblemática casa del parque Guillermina

10 Mayo 2012
Los refranes suelen describir realidades cotidianas porque surgen de observar las acciones humanas. "Unos nacen con estrella y otros, estrellados" reza uno de ellos. Ello suele ocurrir con el destino de algunos inmuebles públicos como la antigua casona del parque Guillermina, cuyo rumbo es incierto y sigue siendo víctima del vandalismo.

La casa está deteriorada: las ventanas no tienen ningún vidrio sano, las celosías del piso de arriba están abiertas y en las paredes exteriores aparecen varios grafitis. Adentro también hay pintadas, a pesar de que las entradas poseen rejas. Según los vecinos, al parque habría que cercarlo por completo, porque se lo usa mal, rompen los juegos, hay muchos robos y falta iluminación. Una señora también hizo hincapié en los asaltos y en la ausencia de vigilancia policial.

La Municipalidad capitalina anunció que un proyecto con tres objetivos. El primero es circundarla con la reja y arreglar las partes del edificio que estén deterioradas. El segundo es instalar un sistema de iluminación que resalte sus características arquitectónicas. En tercer lugar, plantea mejorar el acceso desde la avenida Alfredo Guzmán, recuperar los dos puentes de las inmediaciones e incrementar la seguridad.

El subsecretario de Planificación Urbana admitió que el mantenimiento del edificio fue problemático. "Creemos que con la cerca perimetral el deterioro va a terminar", señaló, aunque no precisó cuándo se iniciarán las obras. Se anunció que la casona será destinada a actividades culturales. El edificio se halla dentro de las 35 hectáreas de la Quinta Guillermina que fue adquirida por Municipalidad en 1969. La casa fue construida en 1927 por el arquitecto José Graña, autor de la sede de la Federación Económica de Tucumán.

Desde que el municipio se hizo cargo de la quinta, convertida en paseo público, nuestro diario reflejó las constantes vicisitudes por las que atravesó la casa: "Avanzan los arreglos en la casa del parque Guillermina. Se habilitará una sala de reuniones para la Municipalidad" (febrero, 1993); "Se transformará en museo" (septiembre, 1995); "El Guillermina tiene amigos. Una asociación civil se encargará de preservar el pulmón verde" (marzo, 1997); "Recuperación cultural del histórico parque Guillermina. Una fundación y la Municipalidad trabajan en un proyecto de jerarquización del paseo" (octubre, 1998); "Por los robos, devuelven la casa del parque Guillermina. La fundación que mantenía el edificio se alejó por la inseguridad" (agosto, 2005); "La maestría en Turismo ya se dicta en el parque Guillermina. En la restauración de la casona se invirtieron alrededor de $120.000" (septiembre, 2006).

Entre 1997 y 2005, la fundación sin fines de lucro, integrada por vecinos bien intencionados, nunca consiguió que la Municipalidad afectara un empleado para atender al público que visitaba las instalaciones.

¿Qué hará falta para este legado de Guillermina Leston y Alfredo Guzmán pueda encontrar su destino definitivo y se lo cuide? ¿Cuál será la dificultad de los gobiernos para que en más de una década, no hayan podido poner vigilancia en el parque? ¿Por qué los robos en la zona no sacan del letargo a la autoridad policial? ¿Por qué se deja que el patrimonio arquitectónico se destruya? A juzgar por la poca fortuna de este edificio emblemático, ¿habrá tal vez que bautizar la casa como "La malquerida"?

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