La concientización de la violencia doméstica

05 Mayo 2012
La violencia tiene diversas facetas, como la personalidad del hombre. Es el empleo de la fuerza y la intimidación para conseguir algo. Su semilla está en el ser humano, por esa razón se manifiesta en todas las sociedades, en algunas con mayor vehemencia que otras y abarca todos los niveles sociales. La mujer y los niños han sido, por lo general, sus blancos a lo largo de los siglos. El maltrato de la pareja y de menores de edad, el femicidio, el acoso y atropello sexual, la trata de personas, violencia institucional, y la violencia discriminatoria contra mujeres migrantes, indígenas y afrodescendientes, entre otras, son maneras en que se somete al prójimo. Pero también la explotación, la miseria, los salarios indignos y la inequidad social son también expresiones violentas que suelen generar violencia cuando los oprimidos se cansan y reaccionan.

De acuerdo con un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de 2010, la violencia física sufrida por las mujeres va desde golpes simples hasta agresiones severas con amenazas de muerte, acompañada por una fuerte agresión psicológica y, muchas veces, también sexual.

Hace dos años, en el seno de la Corte Suprema de Justicia de la Provincia, se creó la Oficina de Violencia Doméstica (OVD). Según la estadística de este organismo, entre el 19 de abril de 2010 y el 19 de abril pasado, se atendieron a 4.733 personas. De ellas, 1.453 efectuaron consultas informativas y 298 denunciaron hechos que se habían producido fuera del ámbito de actuación de la oficina. Los 2.982 casos restantes fueron denuncias concretas, que pertenecen a las jurisdicciones de San Miguel de Tucumán, Yerba Buena, Tafí Viejo y Banda del Río Salí, que es la jurisdicción de la OVD. Según el informe, hubo una duplicación de las denuncias, el 78% de los agresores son parejas o ex parejas de las víctimas; el 41% de los casos están referidos a la violencia psicológica; el 30% a los ataques físicos; el 34% de los violentos tiene entre 30 y 39 años. Se agrega también que el 81% de los afectados no posee ingresos económicos. Se señala que se registraron más denuncias en las que la víctima es un varón. En 2010, el 93% de los agredidos era mujer mientras que el 7% restante, varón. Actualmente, las mujeres damnificadas suman el 81% y el 19% restante es varón. El 50% de los agresores masculinos hizo la primaria y el 38,4%, la secundaria, mientras que de las mujeres afectadas, el 40,7% tiene sólo la primaria y el 37,8%, la secundaria. A partir de esta experiencia, una vocal de la Corte considera que se debería llevar la acción de la OVD a toda la provincia o abrir una filial en los tribunales del sur.

Como se observa, si bien el mayor porcentaje de victimarios y víctimas tiene sólo educación primaria -seguido muy cerca por los que ha completado el segundo nivel- no significa que la violencia no abarque los sectores sociales altos o de formación académica, que son más reacios a efectuar la denuncia, posiblemente por cuestiones de prejuicios.

Es loable la labor que viene desarrollando la OVD en la concientización y asesoramiento de esta problemática social; en buena hora si su acción se extendiera a toda la provincia o se capacitara al personal de los juzgados de paz para que cumplieran esta función en las comunas.

Si educamos a nuestros niños en el camino de la paz, la tolerancia, la comunicación y el buen entendimiento, tal vez se daría un paso importante a desterrar la violencia doméstica.

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