06 Mayo 2012 Seguir en 
Hace poco, la presidenta, Cristina Fernández, anunció su voluntad de sancionar un nuevo código civil y comercial unificado, a fines de modernizar los códigos vigentes, redactados en tiempos en que la barbarie aún reinaba en gran parte de nuestras prácticas políticas. La Presidenta recordó que entonces el código fue aprobado a libro cerrado, cosa que no haría su Gobierno, aunque omitió decir que en la redacción de la reforma participaron sólo especialistas bendecidos por su gestión. O sea que podemos concluir que 150 años después de la sanción del primer código, el método es el mismo: imponer la ley desde la mayoría, sin participación de una pluralidad de voces.
Entre las principales modificaciones propuestas, se introduce la posibilidad de que las personas jurídicas privadas pueden constituirse con un solo miembro (sociedades unipersonales) y de que las personas jurídicas a su vez se desempeñen como administradores de otra persona jurídica, como síndicos, liquidadores, miembros de la comisión fiscalizadora, revisores de cuentas en una sociedad, etcétera. Otro cambio propuesto es la posibilidad de constituir un "bien de familia" por parte de un titular de un dominio sin familia. Estas reformas sustanciales en el derecho de la responsabilidad y los daños que se proponen son de una magnitud tal, que ameritaría un estudio más detenido de los cambios propuestos, para sopesar adecuadamente sus consecuencias en la vida comercial. Otro punto crucial de la reforma, no estrictamente comercial, pero con consecuencias para las sociedades familiares, es el reconocimiento de los derechos de las personas en las uniones extramatrimoniales. Los cambios en las consecuencias jurídicas de estas uniones pueden acarrear derivaciones insospechadas para las empresas familiares, como la generación de derechos para el concubino de uno de los accionistas de la empresa.
Por otro lado, sería oportuno que la reforma contenga un régimen especial simplificado para las PyME, para facilitar su inscripción. Así evitamos el engorro que enfrenta un panadero cuando debe inscribirse como SRL y cumplir con una serie de trámites casi imposibles, cuando no indescifrables, para un comerciante de pequeña escala.
Son muchos más los cambios que propone la reforma que impulsa la Presidenta: modificaciones en el régimen de los vicios de la voluntad en los actos jurídicos, cambios en los regímenes de alquiler, desalojo, garantías personales, etcétera. Por eso valdría la pena que el oficialismo permita que los cambios a esta legislación tan fundamental se hagan con tiempo y con participación de especialistas de todos los sectores, no como hace 150 años, cuando la civilización todavía perdía la batalla frente a la barbarie.
Entre las principales modificaciones propuestas, se introduce la posibilidad de que las personas jurídicas privadas pueden constituirse con un solo miembro (sociedades unipersonales) y de que las personas jurídicas a su vez se desempeñen como administradores de otra persona jurídica, como síndicos, liquidadores, miembros de la comisión fiscalizadora, revisores de cuentas en una sociedad, etcétera. Otro cambio propuesto es la posibilidad de constituir un "bien de familia" por parte de un titular de un dominio sin familia. Estas reformas sustanciales en el derecho de la responsabilidad y los daños que se proponen son de una magnitud tal, que ameritaría un estudio más detenido de los cambios propuestos, para sopesar adecuadamente sus consecuencias en la vida comercial. Otro punto crucial de la reforma, no estrictamente comercial, pero con consecuencias para las sociedades familiares, es el reconocimiento de los derechos de las personas en las uniones extramatrimoniales. Los cambios en las consecuencias jurídicas de estas uniones pueden acarrear derivaciones insospechadas para las empresas familiares, como la generación de derechos para el concubino de uno de los accionistas de la empresa.
Por otro lado, sería oportuno que la reforma contenga un régimen especial simplificado para las PyME, para facilitar su inscripción. Así evitamos el engorro que enfrenta un panadero cuando debe inscribirse como SRL y cumplir con una serie de trámites casi imposibles, cuando no indescifrables, para un comerciante de pequeña escala.
Son muchos más los cambios que propone la reforma que impulsa la Presidenta: modificaciones en el régimen de los vicios de la voluntad en los actos jurídicos, cambios en los regímenes de alquiler, desalojo, garantías personales, etcétera. Por eso valdría la pena que el oficialismo permita que los cambios a esta legislación tan fundamental se hagan con tiempo y con participación de especialistas de todos los sectores, no como hace 150 años, cuando la civilización todavía perdía la batalla frente a la barbarie.









