La tragedia detrás de las palabras

Por Juan Manuel Asis 04 Mayo 2012
Las notas de la sección policial le sacaron algunos cuerpos al resto de las producciones periodísticas que, por cierto, fueron muchas; tantas que hubo una "pelea" de editores por los espacios de tapa. En ese marco, la tragedia de Mercedes, la niña asesinada, signó la tarea de la redacción, al tiempo que tuvo una repercusión notable en las redes sociales, especialmente por los dichos de la senadora Beatriz Rojkés, que el miércoles cuestionó duramente a la familia de la pequeña -los acusó de "borrachos"- y que ayer salió a pedir disculpas. Los comentarios fueron de todo tipo y para todos los gustos, pero el hecho en sí debe llamar a la reflexión a toda persona que ocupe un lugar de preponderancia, máxime si es la tercera autoridad política de la Nación. En esos casos, las palabras se potencian y se convierten en un bumerán cuando agravian y son despectivas desde el poder. En el país se pide perdón y se cree que ya es suficiente. En otros lares no ocurre lo mismo.

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