Perfume de poder

Por Juan Manuel Asis 03 Mayo 2012
Una anécdota del mundillo peronista de los noventa, no exenta de humor, se refería a las aspiraciones políticas que Carlos Menem exponía en la década del 70. Decía que cada vez que era posible ocupar un cargo -diputado, senador, gobernador o intendente- le preguntaban: ¿querés ser vos?, a lo que el riojano respondía: "quiero ser presidente". Al margen de que lo fue, y en dos oportunidades, en el fondo lo que marca esta historia en tono de broma es que el político debe saber qué quiere ser y, además, que tiene que encarar todas sus acciones en aras de ese propósito con mucha anticipación. Otra cuestión comentada y muy propia del hábitat peronista y casi con rango de mito, alude al olfato especial que tienen los militantes del movimiento justicialista: "huelen dónde va a estar el poder". Traducido quiere decir: saben quién lo ejercerá en un par de años -o en cuatro-; y, lo que es central, saben qué tienen que hacer y cómo deben actuar en consecuencia. A partir de estas dos situaciones risueñas, pero con visos de seriedad tras el mensaje, se pueden formular un par de preguntas ligadas a ese mundo pejotista: ¿los peronistas tucumanos ya saben quién será el candidato a gobernador en 2015? La otra, que puede parecer ingenua o sonar irónica, sería ¿sabe el candidato que él va a ser el postulante definitivo del oficialismo?

Lo único firme, apelando a la terminología kirchnerista de moda -aclarando que es usada por los propios "K"-, es que el próximo aspirante del PJ a la Casa de Gobierno será "él" o "ella", y ese es el plan "A". Por eso no hay un plan "B" de herederos no consanguíneos. Claro que el "A" tiene sus matices: con reforma constitucional o sin reforma de la Carta Magna. Lo cierto es que el apellido Alperovich encabezaría nuevamente la boleta de 2015. Es lo seguro: será José Alperovich o su esposa, la senadora Beatriz Rojkés. Eso es lo que huelen los peronistas y en función de esta alternativa van a actuar. Por eso será interesante ver en adelante los movimientos que realicen aquellos dirigentes territoriales que ya sueñan con -seguir o alcanzar- una delegación rural, una concejalía, una intendencia o una banca legislativa. ¿Ya saben de quién se tienen que colgar? Es lo que admiten; si se camina un poco por ese "mundo peronista" y se presta oídos se descubrirá el valor que tuvo en ese sentido el último viaje de la pareja a Nueva York. Es que, aunque sólo un círculo muy pequeño sabe lo que realmente se cocinó en Estados Unidos -si es que algo se asó allí-, los peronistas hacen gala del olfato para hacer interpretaciones que comentan como verdades plenas.

Una de ellas es una definición tácita: hay que seguir siendo alperovichistas. Aunque con un dilema interno, fruto de que no han llegado al nivel de certeza: o siguen siendo alperovichistas puros o comienzan a ser rojkesistas incipientes. Imaginemos los slogans de estos últimos para no quedar tempranamente descolocados: "Betty al gobierno, José al poder". Suena a camporismo, aunque "La Cámpora" está lejos del entorno. ¿Dicen algo más en virtud del olfato especial o por pura decodificación del viaje? Y sí, como para ir acomodando sus pasos: que Osvaldo Jaldo será el compañero de fórmula de la senadora -con lo que los que aspiren a ocupar una banca van a acercársele al tranqueño-, que Sergio Mansilla será el futuro ministro del Interior -con lo que los que se vean como comisionados rurales o futuros intendentes van a aproximársele- y que Alperovich será senador, algo que no le debe resultar cómodo de digerir. ¿Y Jorge Gassenbauer? Debe estar en el círculo íntimo del poder. ¿Y la reforma constitucional? Para eso sobran los soldados, pero dependerá del estado de ánimo del gobernador y su capacidad para intentar seguir otros cuatro años.

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