02 Mayo 2012 Seguir en 
La vida es como una carrera, estás ahí, parado frente a una línea de partida, la ansiedad y los nervios corren por tus venas porque al cruzarla no sabés qué habrá más allá. Mirás a tu alrededor, personas al igual que tú están a la espera, y los oídos sólo quieren escuchar el sonido que te permitirá arrancar… has entrenado, has pensado cómo, has imaginado el camino, pero aún así no sabés, y aún sin saber quieres salir.
Ya es tiempo; el disparo sonó y salís sin más pensar, sin más dudar, pues ya has pensado mucho antes de partir, ya has dudado mucho antes de llegar ahí.
Estás ansioso, pero sabés, debés controlar la emoción de querer llegar a la meta, el camino es largo, si quemás rápido todas tus energías es probable que te cansés y no puedas seguir.
Mirás al frente, mirás atrás, ves personas corriendo, otras caminando, algunas trotando, algunas a tu lado, pero todas, todas se dirigen a un mismo lugar, su meta.
Estás alegre, lleno de energías y esperanza, tus pasos son firmes, sientes avanzar. Disfrutás del aire, disfrutás por dónde vas, pero poco a poco las piernas empiezan a quemar y el aire ya no es tan suave, miras nuevamente al frente y una gran montaña te desafía a cruzar. Cambiás el ritmo, empiezas a subir, estás tranquilo, sabés que aún puedes llegar.
En la cima te frenás a observar el lugar, puedes ver cuánto has avanzado, pero no sabés cuánto falta por recorrer. Inspirás fuertemente y empiezas nuevamente a trotar; aquella montaña fue tu primer desafío. Sientes que estás yendo a mayor velocidad, empiezas a esquivar los obstáculos del camino, saltás, corrés sin pensar, vas muy rápido y empiezas a dudar, te frenás, pues amplio es el lugar y muchos caminos hay, pero sólo una te hará llegar, mirás a tu alrededor, buscás una señal, vas lento, no te quieres equivocar, buscas la señal, la encuentras, suspirás, sigues camino.
Ya ha pasado algún tiempo, levantás la mirada, a nadie ves; te encuentras solo, la mente empieza a hablar, el cuerpo comienza gritar, te dicen que no puedes seguir, las piernas se acalambran, el aire parece que ya no está, ves a lo lejos, sabés que estás cerca, pero ya quisieras estar ahí, en la meta. Te sientes mal, el cansancio te envuelve en mentiras de que no se va a llegar; la mente grita en silencio, el corazón se acelera, tu pecho fuertemente golpea, y empiezas a dudar. Miras al frente, una cuesta más hay que subir, ya no quieres más. Te frenás, intentás respirar, una voz pasa y te dice no te detengas, otra más te alienta y se van. Piensas las opciones, abandonar o seguir como puedas, pero seguir, y los pies lentamente vuelven a caminar, las manos intentan ayudar, vas despacio, pero sientes que avanzas, llegás a la cima y ahora puedes ver, puedes escuchar, está ahí, ya falta poco, es la meta, es tu meta, es tu proyecto, te aplaudes, te alientas, te convences y empiezas a nuevamente a trotar, ya estás cerca, acelerás el paso, las fuerzas renacen, escuchás, ves, es tu llegada, es el final, es el comienzo, sientes llorar, la alegría quema tu pecho, sólo unos pasos más, cerrás los ojos, cruzás la línea, estás feliz, no importa cuánto tardaste, ya no importa, estás ahí, has llegado, has vencido, es tu camino…
La vida es como una carrera, hacés proyectos, algunos largos otros más cortos, tomás tu tiempo para prepararlos y comienzas, dudás de si podrás lograrlos, pero lo intentas, a veces sientes que vas bien, en momentos te sientes mal, no puedes ver con claridad y empiezas a quebrar. Silencios te aturden, te sientes solo y empiezas a pensar más que a caminar hacia delante, pero encuentras voces que te alientan, te escuchás de verdad y sabés que puedes, es ahí cuando eliges una de las dos opciones, es ahí cuando empiezas a avanzar, y no importa cuánto tiempo te lleve, pero si cruzás el umbral, la última cuesta, seguro que llegarás… (Ignacio Studer)
Ya es tiempo; el disparo sonó y salís sin más pensar, sin más dudar, pues ya has pensado mucho antes de partir, ya has dudado mucho antes de llegar ahí.
Estás ansioso, pero sabés, debés controlar la emoción de querer llegar a la meta, el camino es largo, si quemás rápido todas tus energías es probable que te cansés y no puedas seguir.
Mirás al frente, mirás atrás, ves personas corriendo, otras caminando, algunas trotando, algunas a tu lado, pero todas, todas se dirigen a un mismo lugar, su meta.
Estás alegre, lleno de energías y esperanza, tus pasos son firmes, sientes avanzar. Disfrutás del aire, disfrutás por dónde vas, pero poco a poco las piernas empiezan a quemar y el aire ya no es tan suave, miras nuevamente al frente y una gran montaña te desafía a cruzar. Cambiás el ritmo, empiezas a subir, estás tranquilo, sabés que aún puedes llegar.
En la cima te frenás a observar el lugar, puedes ver cuánto has avanzado, pero no sabés cuánto falta por recorrer. Inspirás fuertemente y empiezas nuevamente a trotar; aquella montaña fue tu primer desafío. Sientes que estás yendo a mayor velocidad, empiezas a esquivar los obstáculos del camino, saltás, corrés sin pensar, vas muy rápido y empiezas a dudar, te frenás, pues amplio es el lugar y muchos caminos hay, pero sólo una te hará llegar, mirás a tu alrededor, buscás una señal, vas lento, no te quieres equivocar, buscas la señal, la encuentras, suspirás, sigues camino.
Ya ha pasado algún tiempo, levantás la mirada, a nadie ves; te encuentras solo, la mente empieza a hablar, el cuerpo comienza gritar, te dicen que no puedes seguir, las piernas se acalambran, el aire parece que ya no está, ves a lo lejos, sabés que estás cerca, pero ya quisieras estar ahí, en la meta. Te sientes mal, el cansancio te envuelve en mentiras de que no se va a llegar; la mente grita en silencio, el corazón se acelera, tu pecho fuertemente golpea, y empiezas a dudar. Miras al frente, una cuesta más hay que subir, ya no quieres más. Te frenás, intentás respirar, una voz pasa y te dice no te detengas, otra más te alienta y se van. Piensas las opciones, abandonar o seguir como puedas, pero seguir, y los pies lentamente vuelven a caminar, las manos intentan ayudar, vas despacio, pero sientes que avanzas, llegás a la cima y ahora puedes ver, puedes escuchar, está ahí, ya falta poco, es la meta, es tu meta, es tu proyecto, te aplaudes, te alientas, te convences y empiezas a nuevamente a trotar, ya estás cerca, acelerás el paso, las fuerzas renacen, escuchás, ves, es tu llegada, es el final, es el comienzo, sientes llorar, la alegría quema tu pecho, sólo unos pasos más, cerrás los ojos, cruzás la línea, estás feliz, no importa cuánto tardaste, ya no importa, estás ahí, has llegado, has vencido, es tu camino…
La vida es como una carrera, hacés proyectos, algunos largos otros más cortos, tomás tu tiempo para prepararlos y comienzas, dudás de si podrás lograrlos, pero lo intentas, a veces sientes que vas bien, en momentos te sientes mal, no puedes ver con claridad y empiezas a quebrar. Silencios te aturden, te sientes solo y empiezas a pensar más que a caminar hacia delante, pero encuentras voces que te alientan, te escuchás de verdad y sabés que puedes, es ahí cuando eliges una de las dos opciones, es ahí cuando empiezas a avanzar, y no importa cuánto tiempo te lleve, pero si cruzás el umbral, la última cuesta, seguro que llegarás… (Ignacio Studer)
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