Internet ya no es lo que antes era. Desde que vimos al gordito de Megaupload esposado y su sitio cerrado, el ambiente en la net se ha enrarecido tanto que ¡hasta habría personas dispuestas a pagar por un disco o una película! Sí, pagar. Cosa de locos para una generación nacida en la cuna de oro de la gratuidad, por derecha o por izquierda. Pero no está quedando otra, la cosa ya no es tan simple como buscar en Taringa y descargar libremente. Pareciera que borraron todo de repente, lo más popular y lo menos conocido también. Además, la red está más llena que nunca de trampas y descargas falsas, por lo que se hace necesario navegar con los ojos demasiado abiertos. La web se está volviendo extenuante en este intento por controlar la piratería, pero los muchachos ya le encontraron la vuelta: reaparecieron de las cenizas las descargas vía torrent, el más efectivo de los sistemas P2P (peer-to-peer). Con este método, los archivos que se comparten (léase que se piratean) no están alojados en un servidor web (como Megaupload) sino en las computadoras de los usuarios y desde allí se transfieren. Del sistema P2P tenemos también como ejemplo el popular Emule. Lo que era fácilmente identificable (el servidor web) ahora se ramifica en millones de usuarios, difícilmente controlables. Habrá que ver hasta cuándo aguanta antes de que los gobiernos encuentren el modo de regularlo; mientras tanto, Internet sigue regalando cosas, pero no como hace cuatro meses.







