La falta de higiene en los accesos a la ciudad

28 Abril 2012
Suele decirse que la comida por los ojos entra. Por esa razón, es importante la presentación de un plato. Los cocineros profesionales ponen especial esmero en que este invite a que al comensal se le haga agua la boca y lo incite a hincar el diente sin contemplaciones. Lo mismo sucede con los accesos a una ciudad. Son los responsables de seducir al visitante para que desee conocerla. Son como el frente de una vivienda: si este está sucio, despintado, con yuyos, sin revoque, a nadie le dará ganas de entrar, excepto a sus dueños, acostumbrados a la desidia.

En el caso de un acceso, si no hay una señalización correcta o esta no existe, se corre el riesgo de perderse y se a ello se le agrega la escasa iluminación, se pueden producir accidentes. Por ejemplo, quien llega por la ruta N° 9 debe apelar a su intuición o a algún amable vecino para entrar a la ciudad.

Con frecuencia, los ingresos a San Miguel de Tucumán suelen estar regados de basura. La llegada a San Miguel de Tucumán vía aérea suele ser penosa para el visitante porque las márgenes de la vía de ingreso suele estar siempre con residuos de todo tipo. En relación con esta mala costumbre provinciana, a fines de febrero pasado, en ocasión de su presentación en la Fiesta del Queso, refiriéndose a Tafí del Valle, nuestro punto turístico promocionado internacionalmente, el cantautor León Gieco dijo: "Hay gente que habla de la minería porque contamina y tira la botella de gaseosa en la calle desde la ventanilla abierta del auto. Somos tarados, realmente. No sé si no la ven la basura o no sienten que queda mal. Es en todo el país. Cada vez que te arrimás a un pueblo está lleno de plástico por todas partes".

Pero no sólo se deben mantener bien acondicionados los accesos a San Miguel de Tucumán, también a localidades turísticas, pensando también en la seguridad. Por ejemplo, para ir Raco y El Siambón se toma la ruta 9 hasta la localidad de Tapia, para luego girar hacia la ruta provincial N° 341. Es un punto peligroso porque se debe esperar que pasen todos los vehículos que vienen desde Salta y al mismo tiempo, se tapona a los que van hacia el norte. Recordemos que en ese punto se accidentó y murió en enero de 2008 el periodista y locutor televisivo y radial Mario Escobar.

Algo similar sucede en el punto en que se unen las rutas nacional N° 9 y provincial N° 311 que conduce a San Pedro de Colalao. Si bien allí la banquina es más amplia y permite estacionarse hasta que el giro sea posible, la alta velocidad a la que circulan los rodados genera un riesgo constante de posibles accidentes.

La construcción de una dársena y la instalación de semáforos podrían ser una solución. Hace un tiempo, con buen criterio, la Municipalidad recurrió a esta idea en la avenida Gobernador del Campo, a la altura de Salas y Valdés y otras esquinas. Pese a haber semáforos era muy difícil cruzar esa avenida porque los vehículos levantan una velocidad excesiva. Para ingresar a las calles laterales los conductores debían esperar varios minutos. La dársena se convirtió en una alternativa segura, tanto para los peatones como para los rodados.

No hay justificativos válidos para no conservar en buen estado los ingresos a la capital tucumana. Debería haber cuadrillas municipales, que en forma permanente se ocuparan de esa labor. Si queremos promocionarnos turísticamente, debemos empezar por mostrar la cara limpia.

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