Con menos fondos federales, suben los impuestos locales

Ante la desaceleración económica, las transferencias de recursos coparticipables experimentaron una disminución que inquieta a los gobernadores. Varios de ellos han decidido compensar esa caída de ingresos con un incremento de alícuotas en impuestos procíclicos, como Ingresos Brutos.

HACIA ABAJO. Cristina Fernández ya les comunicó a los gobernadores que habrá menos plata. Las provincias esperan por otra asistencia financiera federal. TELAM
HACIA ABAJO. Cristina Fernández ya les comunicó a los gobernadores que habrá menos plata. Las provincias esperan por otra asistencia financiera federal. TELAM
29 Abril 2012

La desaceleración de la actividad económica pone los pelos de punta a los gobernadores. Varios han recurrido al endeudamiento, con el fin de sustentar los crecientes gastos corrientes, particularmente los incrementos salariales. Con menos dinero en la economía, el Estado recaudará menos y, por ende, no habrá tanto margen de maniobra fiscal para hacer frente a tantas erogaciones. El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) observa que, en los primeros meses de este año ya se evidencia signos de desaceleración en la entrada de recursos a los fiscos provinciales. 


La recaudación de provincias descansa fuertemente en impuestos que evolucionan con el nivel de actividad, también denominados procíclicos (Ingresos Brutos y Sellos recaudan en promedio alrededor de $ 8 de cada $ 10 de los impuestos provinciales), observa el estudio elaborado los economistas Nadin Argañaraz, Ariel Barraud y Estefanía Nahas. Muchos gobernadores, entre ellos el tucumano José Alperovich o el bonaerense Daniel Scioli han tenido que subir la carga tributaria provincial, con el fin de compensar el menor ritmo de crecimiento de las transferencias coparticipables.

La desaceleración de la coparticipación puede haber llevado a que el resto de las transferencias, discrecionales o no automáticas, haya mostrado una mejor evolución. No obstante, la magnitud de las transferencias discrecionales es tal que no llegan a modificar tanto el rumbo de las transferencias totales a provincias, que en el primer bimestre del año crecieron un 31%, sostiene el Iaraf. Hay que aclarar que el giro de recursos discrecionales dependerá de la voluntad presidencial o de la cercanía de una provincia con las políticas de la Casa Rosada.

Frente a esa realidad financiera, cada vez más provincias acuden al mercado de capitales en busca de financiamiento. Los préstamos que se ofrecen, en muchos casos, son a tasas elevadas para el mercado.

Para este año, indica el Iaraf, el déficit primario llegaría al 0,7% del producto (unos $ 16.000 millones), y el rojo fiscal al 0,9% del PBI (unos $ 20.500 millones). A esto debe sumársele que vencen en el corriente año amortizaciones por más de $ 11.000 millones. "Hay claramente un bache financiero en el nivel provincial de gobierno. Las posibilidades de cubrirlo están bastante acotadas", señala Iaraf.

Aún cuando la presión tributaria propia se encuentra en un máximo luego de los aumentos verificados en los últimos años, dice el reporte, algunas provincias continúan evaluando un aumento de carga tributaria propia con el argumento de hacer frente a la desaceleración de sus recursos, la que es una consecuencia lógica del riesgo de contar con una recaudación concentrada en impuestos procíclicos, como Ingresos Brutos.

En los períodos de menor crecimiento, como el actual, es absolutamente previsible la relativa falta de recursos para el cierre fiscal, si previamente en los tiempos de auge no se generaron las condiciones como para enfrentar la conducta cíclica de la economía, sostiene Argañaraz. Al no contarse con estas previsiones (fondo anticíclico) se hace vital adaptar el comportamiento del gasto, observa. La opción de incrementar tributos provinciales es muy sensible, ya que como se sostuvo en informes anteriores, hay que tener en cuenta efectos claves como que los impuestos en general reducen el poder de compra de las familias, mientras que los impuestos indirectos (como Ingresos Brutos) terminan siendo trasladados al consumidor, por lo que subir impuestos en el contexto económico actual probablemente profundice aún más la desaceleración.

Los ingresos propios, en caída
Las recaudaciones locales se desaceleran

Hasta el primer bimestre, la recaudación de las provincias subió un 28,6% si se la compara contra los primeros dos meses de 2011. Cabe recordar que en el primer bimestre del año pasado el crecimiento había resultado del 39% (10 puntos porcentuales más de lo verificado este año), mientras que en todo el año 2011, la recaudación provincial mostró un crecimiento del 34%.

Menos coparticipación
Luz de alerta por la baja de las transferencias

Los fondos automáticos enviados a provincias evidenciaron una menor velocidad de crecimiento ante la desaceleración de la recaudación de los impuestos nacionales coparticipables. Así, la coparticipación y leyes asociadas, crecieron en el primer trimestre de 2012 un 27,7% en la comparación interanual (cuando en el primer trimestre de 2011 lo habían hecho en un 38%).

Otras fuentes de ingresos
Menos grado de libertad para las provincias

Estableciendo un paralelismo con el nivel superior de gobierno, se aprecia que su situación fiscal cuenta con menos "grados de libertad" en tanto: no pueden emitir dinero para financiar a sus Tesoros; ni disponen, como lo hace la nación, de ingresos no ordinarios como los del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses o utilidades y adelantos transitorios del Banco Central.

Riesgo de más endeudamiento
Escaso margen para colocar títulos con buena tasa

El fondeo provincial a través de endeudamiento está muy acotado y/o resulta caro, ya que se deben aceptar tasas de dos dígitos en dólares; hecho que ha llevado a que muy pocas provincias coloquen deuda a nivel internacional y en el caso de algunas provincias a que el financiamiento se esté buscando a través de instrumentos locales a corto plazo (letras).

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