27 Abril 2012 Seguir en 
SANTIAGO DE CHILE.- El país quedó conmocionado por las masivas marchas estudiantiles que estallaron esta semana, abriendo problemas insospechados para gobierno, oposición y el propio movimiento social de cara a los comicios municipales de octubre. El presidente Sebastián Piñera mantuvo una reunión de horas con los líderes de los partidos de derecha que lo apoyan, Renovación Nacional (RN) y Unión Demócrata Independiente (UDI), para destrabar su respaldo a una reforma tributaria. La oposición de centroizquierda, en el poder entre 1990 y 2010, anunció su rechazo al proyecto que busca generar un nuevo modelo de financiamiento de la educación superior, que tiene un costo de miles de dólares anuales para los estudiantes, incluso en centros estatales. La propuesta estipula que el Estado se haría cargo de la gestión de los créditos y becas universitarias, pero no otorga la gratuidad que los estudiantes reclaman. "Es insuficiente", resumió el titular del Senado, el socialista Camilo Escalona, el político más cercano a la ex mandataria Michelle Bachelet, favorita para los comicios presidenciales de 2013.
La masividad de las movilizaciones, inesperada incluso para la líder estudiantil Camila Vallejo, obligó a oficialismo y oposición a consensuar internamente la necesidad de una resistida reforma impositiva. Sin embargo, esa conquista de los estudiantes, a los que el gobierno llamó de inmediato al diálogo, develó problemas mayores para el diseño político, electoral e institucional del país. 69 personas fueron detenidas tras una marcha convocada por los estudiantes en la capital para exigir educación pública, gratuita y rechazar la propuesta del Gobierno. El ministro de educación, Harald Beyer, está en contra de la gratuidad de la educación porque "es una política injusta" ya que permite que dos de cada diez "alumnos vulnerables" lleguen a la educación superior frente a los nueve de cada diez "alumnos adinerados", indicó. (DPA-Télam)
La masividad de las movilizaciones, inesperada incluso para la líder estudiantil Camila Vallejo, obligó a oficialismo y oposición a consensuar internamente la necesidad de una resistida reforma impositiva. Sin embargo, esa conquista de los estudiantes, a los que el gobierno llamó de inmediato al diálogo, develó problemas mayores para el diseño político, electoral e institucional del país. 69 personas fueron detenidas tras una marcha convocada por los estudiantes en la capital para exigir educación pública, gratuita y rechazar la propuesta del Gobierno. El ministro de educación, Harald Beyer, está en contra de la gratuidad de la educación porque "es una política injusta" ya que permite que dos de cada diez "alumnos vulnerables" lleguen a la educación superior frente a los nueve de cada diez "alumnos adinerados", indicó. (DPA-Télam)







