La estrategia de Sarkozy es hostigar a Hollande la reacción en los medios del mundo

Los dos candidatos a la Presidencia para la segunda vuelta del 6 de mayo redefinen sus tácticas de campaña para sumar apoyos. El socialista rechaza los desafíos del mandatario conservador de realizar muchos debates. Los puntos fuertes y los débiles

APOYO. Un grupo de mujeres encabeza el acto de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), el partido de Sarkozy, en Longjumeau, cerca de París. REUTERS APOYO. Un grupo de mujeres encabeza el acto de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), el partido de Sarkozy, en Longjumeau, cerca de París. REUTERS
25 Abril 2012
PARÍS.- El presidente saliente de Francia, Nicolas Sarkozy, encabeza una campaña de desestabilización personal del candidato socialista, ganador de la primera vuelta y favorito en los sondeos para el balotaje del 6 de mayo, François Hollande, al que acusa de "huir" de los debates.

El diario conservador Le Figaro citó, en su edición de ayer, a un consejero del mandatario, quien adelantó: "seremos odiosos". "Todos los golpes estarán permitidos", evaluó el matutino, que agregó supuestas palabras que el propio Sarkozy les dirigió a sus colaboradores más cercanos en el Gobierno: "hay que hostigar a Hollande, al igual que me han hostigado a mí".

Un eje del ataque será acusarlo de inexperto en temas administrativos, ya que nunca ocupó una función ministerial, pese a haber dirigido el Partido Socialista durante 11 años (de 1997 a 2008) y haber desempeñado varios cargos electivos.

El oficialismo también querrá tomar ventaja con las diferentes personalidades que proyectan a la sociedad ambos contendientes de la segunda vuelta, y ésa es la razón principal de la insistencia de un siempre desenvuelto Sarkozy en retar a tres duelos televisados en vivo y en directo a un tímido Hollande, que rechazó presuroso el desafío y aclaró que sólo participará en el previsto para el 2 de mayo.

Ayer, las cuatro grandes radios del país, Europe 1, France Inter, RMC y RTL propusieron organizar un debate conjunto a los dos finalistas, para ser difundido durante esta semana, pero Hollande se negó también, lo que impulsó a sus críticos a reiterar que el socialista tiene miedo. "No debe estar muy seguro de su proyecto, ni de su precisión", sostuvo el conservador Brice Hortefeux, uno de los más cercanos ayudantes de Sarkozy.

Para descalificar los embates, Hollande afirmó que el Presidente está "siempre fanfarroneando", en una entrevista con el diario Libération. "Pienso que un debate debe ser un momento de elevación. Él quiere convertirlo en un pugilato porque no tiene opción. Es como el corredor que se ve distanciado e intenta atrapar por la camiseta al que va delante", añade.

La estrategia de ningunear las críticas que recibe, por el momento, le ha funcionado. El candidato logró unir a los socialistas a su alrededor, le sacó 1,5 puntos a su rival en la primera vuelta y todos los sondeos lo dan ganador en la votación definitiva.

Buscando votos

Ahora, el Presidente tendrá diez días para cambiar las opiniones de los electores, para lo cual busca especialmente atraer al 18% de votantes que optó por el Frente Nacional, de extrema derecha, que postuló a Marine Le Pen. "Ella es compatible con la República", afirmó ayer el mandatario (ver Opinión).

Hollande, en tanto, prometió darle el derecho a voto a los extranjeros no comunitarios (de países de fuera de la Unión Europea) en la elección de autoridades municipales, en un proceso que se iniciará a partir de agosto de este año. "He dado un calendario de lo que haré al comienzo, empezando con la ejemplaridad del Estado en sus actos y darle más poder adquisitivo a las familias", añadió (ver Opinión).

Los postulantes cosechan apoyos desde el exterior. La canciller alemana, Angela Merkel, seguirá apoyando la reelección de Sarkozy, confirmó su viceportavoz, Georg Streiter, quien aclaró que no participará en ningún acto proselitista en Francia y que mantendrá "una buena cooperación con cualquier otro Presidente". En cambio, el jefe del grupo parlamentario socialdemócrata de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, avaló a Hollande y reclamó que se rompa "el rumbo conservador que hundió a la unión monetaria europea en la recesión y a los Estados en crisis en una espiral de deudas". (AFP-DPA)

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