Entraron al examen cabizbajos, como alumnos que avalaron una "travesura" que ni siquiera habían ideado. Así fue la actitud de los concejales que le pusieron rostro a dos situaciones institucionalmente graves. Primero, los avatares de la ordenanza que permitió la eliminación de los pulmones de manzana dieron cuenta de que las cuestiones municipales no siempre se deciden en ese ámbito. Es que ya ni las formas se cuidan: el anuncio de la derogación se hizo en la Casa de Gobierno. El mandatario repite que no opina de cuestiones de la ciudad. Pero las acciones gritan que en el Palacio se hizo, se deshizo y después se mandó a los concejales a rendir frente a las cámaras. La otra arista preocupante es que se aprueben normas urbanísticas sin estudios de impacto. En ambos casos, los representantes deberían llevarse las materias "Autonomía" y "Planificación" a marzo.
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