23 Abril 2012 Seguir en 
PARIS, Francia.- Tras analizar su derrota en la primera ronda de las elecciones presidenciales de ayer, Nicolas Sarkozy desplegó su estrategia para ganar la batalla final contra el socialista Francois Hollande el 6 de mayo.
En un discurso dirigido a sus seguidores en París, Sarkozy, que obtuvo entre el 25,5 y el 27% en comparación al 28,4-29,3% de Hollande, dijo que entiende "la angustia y el sufrimiento" de los franceses.
Lo que demostró esta elección, dijo, es que la principal preocupación de los franceses es cómo preservar su estilo de vida, algo que él hará combatiendo la inmigración ilegal, mejorando el estatus del trabajo y defendiendo la identidad francesa.
Fue un discurso dirigido a lograr una amplia transferencia de votos en la segunda ronda, desde el centro hasta la extrema derecha. A pesar de que quedó eliminada en la primera ronda, la líder del ultraderechista Frente Nacional Marine Le Pen logró un histórico resultado entre el 18,2 y el 20%, el porcentaje más alto logrado jamás por el partido anti-inmigración en primera ronda.
Sarkozy espera conseguir todos sus votos más unos cuantos del candidato centrista Francois Bayrou (que logró alrededor de un 9%) y lograr así la victoria en segunda ronda.
Sarkozy dijo que se sentía confiado. Y sin embargo la situación no es alentadora para el presidente francés. Hollande no sólo acude a la segunda ronda con la ventaja psicológica de haber sumado la mayor cantidad de votos en la primera, sino que tiene una carta de triunfo en la persona del inconformista líder del Frente de Izquierda Jean-Luc Melenchon, que alcanzó entre el 10,5 y el 13%.
Melenchon no logró su meta de superar a Le Pen, pero fue la gran sensación de la campaña. El ex senador socialista movilizó a los hastiados votantes de izquierda, decenas de miles de los cuales acudieron a sus actos y prometió dar su apoyo a Hollande para que pueda vencer a Sarkozy en la segunda ronda.
Sarkozy, en cambio, no tiene "comodín". Marine Le Pen se negó a mostrarle su apoyo. "Mis votantes harán lo que quieran", dijo Le Pen, que manifestó este domingo su ambición de unir a "patriotas de derecha e izquierda" en un nuevo movimiento patriótico soberano.
Además, aunque Sarkozy y Le Pen hicieron campaña ambos con la inmigración ilegal y la seguridad, son lo opuesto en economía. Le Pen quiere que Francia se retire del euro, mientras que Sarkozy, junto con la canciller alemana, Angela Merkel, lucha por mantenerlo a flote.
Los votos de Sarkozy podrían convencer a sus críticos de que es un bastión contra la "amenaza roja" del tándem Hollande-Melenchon.
Hollande descartó hacer cualquier arreglo político con Melenchon. Y Melenchon mismo dijo que el Frente de Izquierda "no está a la venta", pero Sarkozy ya retrató a Hollande como un "rehén" de la izquierda radical.
Los votantes de centro, en particular, podrían sentirse alarmados por el efecto Melenchon. Bayrou aún no dijo a quién apoyará en una segunda ronda, si es que apoyará a alguien, pero se mostró crítico del programa económico de Hollande, que considera "insostenible".
La gran meta de Hollande es recuperar el Palacio Elíseo 17 años después de que el último presidente socialista, Francois Mitterrand, entregará las llaves al centro-derechista Jacques Chirac. (DPA)
En un discurso dirigido a sus seguidores en París, Sarkozy, que obtuvo entre el 25,5 y el 27% en comparación al 28,4-29,3% de Hollande, dijo que entiende "la angustia y el sufrimiento" de los franceses.
Lo que demostró esta elección, dijo, es que la principal preocupación de los franceses es cómo preservar su estilo de vida, algo que él hará combatiendo la inmigración ilegal, mejorando el estatus del trabajo y defendiendo la identidad francesa.
Fue un discurso dirigido a lograr una amplia transferencia de votos en la segunda ronda, desde el centro hasta la extrema derecha. A pesar de que quedó eliminada en la primera ronda, la líder del ultraderechista Frente Nacional Marine Le Pen logró un histórico resultado entre el 18,2 y el 20%, el porcentaje más alto logrado jamás por el partido anti-inmigración en primera ronda.
Sarkozy espera conseguir todos sus votos más unos cuantos del candidato centrista Francois Bayrou (que logró alrededor de un 9%) y lograr así la victoria en segunda ronda.
Sarkozy dijo que se sentía confiado. Y sin embargo la situación no es alentadora para el presidente francés. Hollande no sólo acude a la segunda ronda con la ventaja psicológica de haber sumado la mayor cantidad de votos en la primera, sino que tiene una carta de triunfo en la persona del inconformista líder del Frente de Izquierda Jean-Luc Melenchon, que alcanzó entre el 10,5 y el 13%.
Melenchon no logró su meta de superar a Le Pen, pero fue la gran sensación de la campaña. El ex senador socialista movilizó a los hastiados votantes de izquierda, decenas de miles de los cuales acudieron a sus actos y prometió dar su apoyo a Hollande para que pueda vencer a Sarkozy en la segunda ronda.
Sarkozy, en cambio, no tiene "comodín". Marine Le Pen se negó a mostrarle su apoyo. "Mis votantes harán lo que quieran", dijo Le Pen, que manifestó este domingo su ambición de unir a "patriotas de derecha e izquierda" en un nuevo movimiento patriótico soberano.
Además, aunque Sarkozy y Le Pen hicieron campaña ambos con la inmigración ilegal y la seguridad, son lo opuesto en economía. Le Pen quiere que Francia se retire del euro, mientras que Sarkozy, junto con la canciller alemana, Angela Merkel, lucha por mantenerlo a flote.
Los votos de Sarkozy podrían convencer a sus críticos de que es un bastión contra la "amenaza roja" del tándem Hollande-Melenchon.
Hollande descartó hacer cualquier arreglo político con Melenchon. Y Melenchon mismo dijo que el Frente de Izquierda "no está a la venta", pero Sarkozy ya retrató a Hollande como un "rehén" de la izquierda radical.
Los votantes de centro, en particular, podrían sentirse alarmados por el efecto Melenchon. Bayrou aún no dijo a quién apoyará en una segunda ronda, si es que apoyará a alguien, pero se mostró crítico del programa económico de Hollande, que considera "insostenible".
La gran meta de Hollande es recuperar el Palacio Elíseo 17 años después de que el último presidente socialista, Francois Mitterrand, entregará las llaves al centro-derechista Jacques Chirac. (DPA)
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