Una mujer que afianzó a la extrema derecha

Por María Carmona, columnista de AFP.

23 Abril 2012
PARIS.- La dirigente de extrema derecha Marine Le Pen, que quedó en tercer lugar en la primera vuelta electoral, se afianza en el tablero político tras haber reforzado su partido, el Frente Nacional (FN), heredado de su padre, e impuesto sus temas como la inmigración y el islam en los debates de campaña. A un año de haber sido elegida presidenta del FN, Le Pen obtuvo entre 17% y 20% de los votos.

En este tiempo ganó el reto de afianzar su partido en la escena política, relegando a un segundo plano la imagen de formación política extremista heredada de su padre, Jean-Marie Le Pen, varias veces condenado por sus frases racistas. Oradora eficaz, Marine Le Pen reitera en sus discursos los temas tradicionales de la extrema derecha contra la inmigración y el islam, pero lo hace invocando el laicismo. "Antes el islam era considerado como una amenaza para la civilización cristiana. Ahora amenaza el laicismo, la tolerancia, el derecho de las mujeres, lo que es más ventajoso electoralmente", consideró el sociólogo Sylvan Crépon. En una reciente entrevista, Marine afirmó incluso que el antisemitismo en Francia es "a menudo consecuencia del fundamentalismo islámico" y no de las posiciones del FN.

De la misma manera, abandonó el tradicional discurso nacionalista pero económicamente liberal de su partido, presentándose como defensora de los trabajadores perjudicados por la mundialización, el libre intercambio desleal y la dictadura de Europa, y aboga por el abandono del euro y el retorno al franco.

Se presenta asimismo como una "mujer moderna".

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