Cartas de lectores

23 Abril 2012
La vagancia y la juventud
La carta del lector Díaz (22/4) solamente puede ser interpretada como una expresión del espíritu conservador que impregna a vastos sectores de la sociedad tucumana. Asombran sus términos y su visión negativa sobre los jóvenes. Pero resulta más inoportuno evocar ejemplos históricos, reñidos con la modernidad democrática, para denostar la supuesta ausencia de una entelequia denominada "cultura del trabajo", cuya aparición en el lenguaje político y en el de la calle, se ha convertido en un lugar común. El señor Díaz parece ignorar que las leyes contra la vagancia, emitidas por los gobiernos tucumanos de corte oligárquico desde 1877 hasta la primera década del siglo XX, respondían al objetivo de control de "almas y cuerpos" de las clases populares, con el fin de consolidar el capitalismo azucarero y brindar tranquilidad a las élites. Esta situación comenzaría a morigerarse con el llamamiento de Octaviano Vera y las leyes laborales de los gobiernos de Campero y Critto, hasta el triunfo del peronismo, cuando la situación de las clases obreras mejoró para bien. Esta realidad, sin embargo, terminó dolorosamente para los tucumanos, con el cierre de los ingenios en 1966, seguida por el desguace de un modelo productivo, con el resultado de la emigración interior y una secuela de males sociales: desocupación, desnutrición, analfabetismo. Desde entonces, nuestra provincia ha permanecido en un limbo indefinido, sin encontrar un modelo económico alternativo, que favorezca a todos los sectores sociales, incluyendo las nuevas generaciones. Quizás esta sea la explicación estructural de una realidad, que los tucumanos no hemos encarado con seriedad y con empeño. Este estado de las cosas prolonga la expulsión de las personas del circuito del trabajo seguro y del acceso a los derechos sociales básicos. No se explica el estado de desaliento de los jóvenes por la existencia peyorativa de "la vagancia", como una decisión individual, sino por una cruel realidad que afecta a los jóvenes menos favorecidos. Un razonamiento que nos lleva a la ausencia de un modelo productivo que ofrezca trabajo estable de calidad, un sistema educativo deficiente en lo curricular, un sistema de pensamiento conservador que reniega de las transformaciones sociales, un sistema político local impregnado de un concepto patrimonialista del poder. El rechazo a esas realidades por las nuevas generaciones, quizás explique el temor de muchos de los miembros de las generaciones maduras.

Ariel Hernando Campero
camperohernando@yahoo.com


Proceso
Recurro a este medio luego de reiterados reclamos sin respuesta ante el Ministerio de Seguridad Ciudadana de esta provincia. Hace cuatro años asumí la querella por los delitos cometidos por personal de la comisaría VII de la Policía de Tucumán y, al cabo de dos años, tuve que soportar las represalias del actuar corporativo de agentes de esa seccional, quienes hicieron un proceso en mi contra, desvirtuando y falseando los hechos. Apareció así un supuesto policía que dijo ser testigo presencial de un accidente de tránsito que sufrí debido a la conducta imprudente de la sobrina de un encumbrado funcionario judicial, a quien jamás se le practicó dopaje alcohólico, ni se investigó su conducta en sede penal. Ante la visible parcialidad de la fiscala interviniente, realicé una denuncia ante el Ministerio de Seguridad Ciudadana, Expediente 2326/700 A 2010, contra los policías involucrados en falsedad ideológica, entre otros delitos. La misma nunca tuvo trámite, a pesar de mis reiterados reclamos verbales y pedidos de pronto despacho. La última vez que me apersoné ante esa repartición, la respuesta fue que el expediente se extravió. Me pregunto por qué no se investigó ni se accionó por la desaparición de tal instrumento público, lo que llevaría a la aplicación de sanciones correctivas o algún tipo de medidas que no dañase tanto la imagen pública de la referida repartición.

Francisco Rolando Abad
Calle 31 N° 380
Villa Mariano Moreno-Tucumán

Créditos a jubilados
Gracias por este espacio; quizás algún funcionario público, cercano a la señora Presidenta, lea esta sección y le cuente que la mayoría de las cosas que ella comunica, ofrece, aconseja para que la clase baja, media, jubilados (los trabajadores comunes, cimiento del crecimiento del país) esté mejor, no se cumple. ¡Son tantas! Específicamente le contaré que al escucharla, hace unos 50 días, comunicar a los jubilados que no deben pagar intereses más altos que los del Banco de la Nación Argentina, porque dicha entidad estaba dando créditos, me sentí protegida y ya que necesito obtener un préstamo, fui al banco. Me informaron que atendían ese trámite entre el 5 y el 19 de cada mes; fui el 5 de marzo (hay que hacer fila desde muy temprano ya que atienden sólo 15 números) al ingresar nos comunican que el sistema con Anses estaba caído; volví todos los días y el sistema no se habilitó. Esperé impaciente hasta este mes... y la misma historia los primeros días, hasta que pusieron un cartel que dice "Suspendidos los préstamos a jubilados". En reiteradas oportunidades hablé con los empleados y ellos aducen que no pueden iniciar ningún trámite si la Anses no los habilita, que esperan diariamente que esto suceda, que no es que el banco no quiera otorgar los préstamos. Agradecería que esto lo sepa urgente y que la persona que le comunicó nos cuente a los jubilados que ya se dio orden para que se cumpla lo prometido por ella, para que el pueblo sepa que sus intenciones son sinceras y que quienes tienen que hacerlas efectivas no lo hacen. Ruego a Dios que envíe su Espíritu Santo para que ilumine la mente y guíe el accionar de los que tienen en sus manos la responsabilidad de este país.

Ana María Loberza
abudbaltu@hotmail.com 


Enfrentar la violencia
Hace tres meses exactamente la vida nos presento un gran desafío, a Tomás y a nosotros como su familia directa, pero creemos también que es un gran desafío para todos como sociedad, enfrentarnos a la violencia que día a día nos sorprende. Nuestros hijos salen a divertirse y por la "irresponsabilidad" de alguien, la vida se transforma. Queremos, aunque lejos físicamente, pero cerca de todos desde el corazón, rescatar como hecho positivo lo que generó lo sucedido el 21 de enero, todo lo mejor que sacó cada una de las grandes personas que nos acompañan, de los chicos que demuestran ser "grandes" y de los mayores que muestran su grandeza. Estamos conmovidos y agradecidos porque es una enseñanza, un aprendizaje y un camino de esperanza el que se presenta ante nosotros. Gracias a todos; padres, amigos y compañeros, a la comunidad educativa del Colegio del Sol por todo el apoyo y afecto, colaboracion y esfuerzo que brindan generosa e incondicionalmente.

Graciela, Martín y Juan Caride
Caridemartin1@hotmail.com


MALVINAS
Sin duda las Malvinas son argentinas. Pero desde que nos desalojaron en 1833, ya van ocho generaciones de "kelpers" que las habitan. Estos, gracias a la desafortunada guerra que iniciamos y que perdimos, ahora son ciudadanos ingleses con idénticos derechos a los de los nacidos en Gran Bretaña. También hay allí unos 800 chilenos. ¿Fue una buena manera tratar de recuperar las islas con esa guerra apoyada por el 90 por ciento de los argentinos? Evidentemente, no. Hacer lo que hace nuestro Gobierno, aislándolos, cerrando los puertos argentinos a sus barcos y reclamando la solidaridad americana para esas medidas, no es conveniente. Creo que debemos volver a la política de acercamiento que propiciaba el canciller Di Tella. Hacernos amigos. Que les convenga ser parte de la Argentina como una provincia más. Pero, ¿querrán serlo en las condiciones actuales del país, donde democracia, federalismo, división e independencia de poderes son solamente palabras, en medio de la corrupción y de la inseguridad? No lo creo. Tendremos que hacer "buena letra" durante varias generaciones para que eso se revierta. Nos convienen mucho las Malvinas: no olvidemos sus recursos de la pesca y posiblemente del petróleo, y su proyección hacia la Antártida: no sólo tienen ovejas. Dejemos el patrioterismo interesado y seamos realistas.

Roberto Martínez Zavalía (padre)
Santa Fe 148
San Miguel de Tucumán

La libertad no tiene acreedores
La Municipalidad de esta ciudad ha hecho colocar en pantallas publicitarias, que ya en otras ocasiones sirvieron con fines puramente partidarios, carteles alusivos al "Día de las Américas" con la leyenda "América les debe su libertad", debajo de la cual aparecen próceres latinoamericanos, algunos de sobredimensionada valía. Parece como que los pueblos latinoamericanos les debemos a esos individuos nuestra libertad, siendo que la libertad es un don que se conquista y no se le debe a nadie. Los pueblos no son deudores de su libertad. Y no es esta una mera disquisición semántica. En las luchas por la independencia ha sido el pueblo quien integró las fuerzas que derribaron la opresión colonial, pero no ha sido ello inspiración de nadie en particular, ni obra de ningún iluminado, ni debemos gratitud a persona determinada por ello. En Mayo y en Caseros, el pueblo luchó por su libertad, la mereció y la conquistó. En palabras de Alberdi: "La libertad se conquista al precio de la virtud". La libertad no se pide; luego, no se debe. En la dialéctica populista es costumbre decir "las mujeres deben su voto a tal" o "los trabajadores deben sus reivindicaciones a cual" y ello no es así. Es resultado de un proceso histórico en el que los pueblos ilustrados y valientes alcanzan por sí y de modo digno sus conquistas sociales y políticas perdurables, mas aun su libertad. Esta idea de "pedir" y por consiguiente, "quedar debiendo" es la alimentación permanente del círculo que entiende todo como una dádiva, que todo debe pedirse y que le debemos a alguien lo que tenemos, desde un transitorio bienestar material hasta el don más preciado que es la libertad. Así, a él se subordinan agradecidos y nunca son, en verdad, libres.

Víctor J. Chocobar
drchocobarcivil@hotmail.com 


Metalúrgica
En relación a la carta "Metalúrgica", de Olga del Carmen Jiménez (17/4), la Defensoría del Pueblo inició una actuación en el Municipio de Alderetes y este intervino en el establecimiento, acordando con el mismo que en un plazo de 90 días adecuaba las instalaciones para evitar inconvenientes a los vecinos. Por este motivo se invitó a la señora Jiménez a concurrir a nuestra institución a fin de informarle más en detalle sobre el caso.

Hugo Cabral
Defensor del Pueblo de Tucumán
defensoria@tucuman.gov.ar


Tamaño texto
Comentarios
Comentarios