El agujero negro de la yerba

En las últimas semanas, los consumidores argentinos tuvieron que lidiar con una carencia inesperada, mucho más masiva que la falta de notebooks o de teléfonos celulares importados. Esta vez, en los hogares faltó nada menos que la yerba, un producto que identifica a la Argentina en el mundo y que posibilita que la gente comparta momentos gratificantes en comunión. El desabastecimiento de yerba provocó una reacción esperada en el mercado en casos de este tipo: la suba de precios, y un nivel de malestar generalizado que llevó al Gobierno a tener que intervenir para garantizar el suministro del producto, con amenazas de intervención del sector, de frenar exportaciones e incluso de promover la importación. Casi lo mismo que pasó a fines de 2010 con el azúcar, con la diferencia de que la gente parece sentirse mucho más identificada con la yerba que con el endulzante que proviene, en su mayor parte, de los cañaverales tucumanos.

Al igual que los azucareros en su momento, los yerbateros pretendieron instalar la idea entre la población de que había una especie de "agujero negro" en la cadena de distribución del producto -supermercados, especialmente- por donde desaparecía la mercadería. Según esta versión, los grandes intermediarios de todo el país se habrían puesto de acuerdo para acumular stocks de yerba, con el propósito de generar una suba de los precios. Lo concreto fue que hubo una contracción de la oferta desde el ámbito de la producción de yerba, similar a lo que había ocurrido un año y medio antes con el azúcar. Las reacciones del Gobierno nacional también fueron parecidas en ambos casos, con amenazas de aplicar la ley de abastecimiento. Esta norma fue sancionada bajo el número 20.680 en 1974 y establece sanciones a las empresas que no suministren en forma normal la provisión de un producto. Incluso, habilita penas de prisión para quienes vayan contra sus disposiciones. La última vez que se aplicó fue a fines de 2006 -después de más de 30 años- cuando la Secretaria de Comercio Interior sancionó a una petrolera con una multa de $ 23 millones por "desabastecimiento de gasoil a diversas estaciones de servicio". En el caso azucarero, no fue necesario instrumentar esta ley, porque una gran empresa del sector se puso al hombro la tarea de impulsar la importación de azúcar, con el compromiso de exportar luego un volumen similar al que haría ingresar, para evitar un desequilibrio a la inversa, por exceso de oferta en el mercado interno. Los altos precios del azúcar entre fines de 2010 e inicios de 2011 tentaron a algunos industriales para no exportar la producción acordada -inclusive la que les habían retenido a los cañeros para tal fin-, de manera que el mercado interno quedó finalmente sobreofertado, con el consecuente desplome de los precios mayoristas.

¿Especulan los yerbateros como lo hicieron los azucareros a fines de 2010? Debe haber de todo, desde agricultores que perdieron su cosecha a causa de la sequía, hasta quienes decidieron "sentarse" encima de su producción, como reaseguro ante un mercado que se preanunciaba con síntomas de escasez. El Gobierno nacional se esfuerza por enviar señales positivas, siempre orientadas a asegurarle a la población que los stocks de yerba están y que gradualmente se irá regularizando la oferta, sin necesidad de medidas distorsivas como la importación. No obstante, todavía es difícil conseguir el insumo del mate en las góndolas.

Si historia de la yerba continúa pareciéndose tanto a la del azúcar, habrá importación, aparecerá la yerba escondida y se expandirá la oferta, lo que podría derivar en un reacomodamiento a la baja los precios mayoristas, pero no la de los mostradores.

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