Los observatorios astronómicos

22 Abril 2012
Es probablemente mucho más que una ciencia que estudia la constitución de los astros y sus posiciones y movimientos. "La astronomía obliga al alma a mirar hacia arriba y nos lleva de este mundo a otro", sostenía Platón. El Universo, por cierto, nos plantea grandes interrogantes y encierra insondables misterios, como por ejemplo, indagar si existen otros mundos habitados. "Si estamos solos en el Universo, seguro que sería una terrible pérdida de espacio", dijo alguna vez el astrónomo Carl Sagan.

Algunos colegios secundarios han introducido en sus planes de estudios nociones de astronomía, como parte de la materia Biología. No sólo los estudiantes, sino también los tucumanos, en general, tienen dos posibilidades de observar el cielo, pero deben trasladarse hasta los valles. El observatorio astronómico Ampimpa que fue creado en 1985 para estudiar el cometa Halley en su último paso por cerca de la Tierra, está ubicado frente a las sierras del Cajón o Quilmes, a pocos kilómetros de Amaicha del Valle. Desde 2002 se encuentra abierto al público. En 1992, comenzó a desarrollar una importante labor educativa, realizando a lo largo del año campamentos científicos en el que participan escuelas y colegios de todo el país. La experiencia que es única en el país, ha sido considerada de interés cultural a nivel nacional, tanto por su concepción pedagógica como por los recursos tecnológicos y científicos. A través del telescopio de Ampimpa pueden observarse impactantes objetos celestes, como la Luna, con sus cráteres y llanuras volcánicas; Júpiter y sus satélites, Saturno, Marte, entre otros planetas, así como cúmulos estelares.

En febrero de 2009, se inauguró el observatorio astronómico "Doctora Olga Pintado" en El Potrerillo, a dos kilómetros de El Mollar en el departamento Tafí del Valle. Además de observar y estudiar el universo, se enseña la cultura aborigen para que los alumnos tomen contacto con instrumentos utilizados por nuestros antepasados. El emprendimiento fue declarado de interés educativo por el Ministerio de Educación de la Nación el 29 de septiembre de 2010.

Hasta hace unos años, San Miguel de Tucumán también contaba con un observatorio. El 12 de octubre de 1988 fue inaugurado en el Colegio Nacional "Bartolomé Mitre". El emprendimiento fue costeado por la cooperadora (80%) y la Dirección de Arquitectura de la Nación (20%). Todo el instrumental había sido fabricado en la provincia, excepto las computadoras. Se convirtió en el primero en instalarse en un colegio secundario del NOA y su finalidad era principalmente pedagógica. Dejó de funcionar varios años y en 1999 fue reequipado y surgió la idea de crear una escuela de astronomía. En 2001 volvió a reabrirse a la comunidad, con un telescopio cuyo objetivo era de 400 milímetros, pero lamentablemente poco tiempo después dejó de funcionar.

En 2009 se anunció la construcción en Horco Molle de un parque geoastronómico. La adquisición de un telescopio de última generación formó parte de la primera etapa del proyecto que era impulsado por el Instituto Superior de Correlación Geológica que depende del Conicet y de la Universidad Nacional de Tucumán. Estudiantes y alumnos iban a poder efectuar observaciones e investigar. Sin embargo, el ambicioso proyecto quedó en la nada.

Desde todo punto de vista, sería positivo si, por lo menos, el observatorio astronómico del Nacional pudiese resucitar y se insertara luego en la vida educativa de la ciudad, tanto a nivel primario como secundario. Eventualmente podría funcionar como una atracción turística. La astronomía es una ciencia fascinante; difícilmente una persona de cualquier edad pueda soslayar sus misterios.

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