Primera escala electoral, pensando en el balotaje
Diez candidatos disputarán mañana la Presidencia del país galo por los próximos cinco años, pero la atención está centrada en la disputa entre el conservador Sarkozy (quien busca su reelección) y el socialista Hollande, que marcha a la cabeza de los sondeos. Entre ambos se resolvería la segunda vuelta, el 6 de mayo. Las diversas estrategias en los cierres de campaña
21 Abril 2012 Seguir en 
PARÍS.- El candidato socialista, François Hollande, seguía siendo hasta ayer, al cierre de la campaña, el gran favorito para alzarse con la primera vuelta de la elección presidencial francesa de mañana, por delante del mandatario saliente, el conservador Nicolas Sarkozy. Sin embargo, al no alcanzar la mayoría absoluta (más de la mitad de los votos), ambos deberían dirimir el balotaje del 6 de mayo, ya sin la compañía de los otros ocho postulantes (ver los distintos perfiles).
Cerca de 45 millones de franceses están convocados a las urnas, al cabo de una campaña realizada con el telón de fondo de la crisis económica y de las dudas y debates sobre el futuro de la Eurozona. Desde el comienzo, las encuestas auguraron un duelo final entre Hollande y Sarkozy, pero el socialista fue consolidando su ventaja con el tiempo. Cuatro de los cinco sondeos publicados en las últimas horas lo sitúan por encima del actual mandatario (uno de ellos, con hasta el 30% de los votos proyectados), y el quinto prevé un empate entre ambos, con el 27% de los sufragios. Pero todos auguran un cómodo triunfo opositor en la segunda vuelta, con cerca del 57% de los votos.
En la primera vuelta, la candidata de la extrema derecha, Marine Le Pen, obtendría entre el 14% y el 17%; el de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon, entre el 12% y el 15%; y el centrista François Bayrou, el 10%. El resto obtendría muy pocos sufragios.
De confirmarse los pronósticos, Hollande recuperaría la Presidencia para el socialismo, tras la gestión de François Mitterrand, entre 1981 y 1995. Para consolidarse, el candidato redobló esfuerzos ayer para convencer a los indecisos a seguirlo y evitar un gran número de abstenciones, uno de los temas que más le preocupa. Sorpresivamente, anunció que avalaría una acción militar en Siria si la ONU la comanda.
En su último acto, el Presidente respondió a las críticas por su estilo ostentoso, desaliñado y arrogante: "quizás cometí el error de no haber entendido la dimensión simbólica del rol presidencial y no haber sido lo suficientemente solemne en mis actos; no volveré a hacer, porque ahora conozco el trabajo". Además, aseguró que ya no existe riesgo de que implosione el euro.
Le Pen le disputa el electorado directamente a Sarkozy, al punto que afirmó que apoyarlo era "votar por alguien que ya se ha ido". Ayer debió criticar a su propio padre, Jean-Marie Le Pen, luego de que este hizo una broma: utilizó las iniciales de Nicolas Sarkozy para calificarlo de Nacional Socialista, y comparó un mitin con un acto nazi.
Mélenchon centró sus declaraciones en calificar a Estados Unidos de "potencia peligrosa y en decadencia", se declaró "hostil" a la OTAN, reivindicó los movimientos revolucionarios latinoamericanos y propuso nacionalizar la petrolera Total, como está haciendo Argentina con YPF. (AFP-DPA-Reuters)
en el poder
Sarkozy carga con su imagen ostentosa
A los 57 años, el mandatario saliente y candidato oficialista de la Unión por un Movimiento Popular, Nicolás Sarkozy, (hijo de un inmigrante húngaro y casado con la ex modelo Carla Bruni), ve alejarse su ilusión de ser reelecto por otros cinco años. Sus adversarios lo acusan de una gestión con balance negativo, un ritmo de vida ostentoso, sus "regalos a los ricos" (en especial, a través de las ventajas impositivas) y el aumento de la precariedad social. Pero la derecha clásica se mantiene fiel a este hombre enérgico, que ganó prestigio internacional durante la crisis financiera. En campaña, dijo que podría cerrar las fronteras en forma unilateral si la Unión Europea no hace nada contra la inmigración ilegal, y prometió dureza contra los extremistas islámicos tras los ataques ocurridos el mes pasado. La canciller alemana, Ángela Merkel, lo apoyó explícitamente.
a la cabeza
las promesas difíciles de cumplir de hollande
François Hollande es quien más posibilidades tiene de alzarse con la Presidencia. Durante 11 años condujo el Partido Socialista, y se posicionó como una alternativa de izquierda con un discurso que es criticado por su tibieza, en el que evita el conflicto y hace promesas difíciles de cumplir (como repudiar acuerdos en la Unión Europea; crear 60.000 nuevos puestos en educación; poner en marcha un costoso programa para combatir el desempleo juvenil o gravar con el 75% las rentas anuales que superen el millón de euros, dentro de una reforma fiscal profunda). Tiene la imagen tranquilizadora de hombre capaz de unir a Francia, pero carece de experiencia. Logró la postulación al ganar la interna socialista, tras la caída de Dominique Strauss-Kahn por sus escándalos sexuales. Fue pareja de Ségolène Royal (la candidata socialista en 2007), con quien tiene cuatro hijos.
Cerca de 45 millones de franceses están convocados a las urnas, al cabo de una campaña realizada con el telón de fondo de la crisis económica y de las dudas y debates sobre el futuro de la Eurozona. Desde el comienzo, las encuestas auguraron un duelo final entre Hollande y Sarkozy, pero el socialista fue consolidando su ventaja con el tiempo. Cuatro de los cinco sondeos publicados en las últimas horas lo sitúan por encima del actual mandatario (uno de ellos, con hasta el 30% de los votos proyectados), y el quinto prevé un empate entre ambos, con el 27% de los sufragios. Pero todos auguran un cómodo triunfo opositor en la segunda vuelta, con cerca del 57% de los votos.
En la primera vuelta, la candidata de la extrema derecha, Marine Le Pen, obtendría entre el 14% y el 17%; el de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon, entre el 12% y el 15%; y el centrista François Bayrou, el 10%. El resto obtendría muy pocos sufragios.
De confirmarse los pronósticos, Hollande recuperaría la Presidencia para el socialismo, tras la gestión de François Mitterrand, entre 1981 y 1995. Para consolidarse, el candidato redobló esfuerzos ayer para convencer a los indecisos a seguirlo y evitar un gran número de abstenciones, uno de los temas que más le preocupa. Sorpresivamente, anunció que avalaría una acción militar en Siria si la ONU la comanda.
En su último acto, el Presidente respondió a las críticas por su estilo ostentoso, desaliñado y arrogante: "quizás cometí el error de no haber entendido la dimensión simbólica del rol presidencial y no haber sido lo suficientemente solemne en mis actos; no volveré a hacer, porque ahora conozco el trabajo". Además, aseguró que ya no existe riesgo de que implosione el euro.
Le Pen le disputa el electorado directamente a Sarkozy, al punto que afirmó que apoyarlo era "votar por alguien que ya se ha ido". Ayer debió criticar a su propio padre, Jean-Marie Le Pen, luego de que este hizo una broma: utilizó las iniciales de Nicolas Sarkozy para calificarlo de Nacional Socialista, y comparó un mitin con un acto nazi.
Mélenchon centró sus declaraciones en calificar a Estados Unidos de "potencia peligrosa y en decadencia", se declaró "hostil" a la OTAN, reivindicó los movimientos revolucionarios latinoamericanos y propuso nacionalizar la petrolera Total, como está haciendo Argentina con YPF. (AFP-DPA-Reuters)
en el poder
Sarkozy carga con su imagen ostentosa
A los 57 años, el mandatario saliente y candidato oficialista de la Unión por un Movimiento Popular, Nicolás Sarkozy, (hijo de un inmigrante húngaro y casado con la ex modelo Carla Bruni), ve alejarse su ilusión de ser reelecto por otros cinco años. Sus adversarios lo acusan de una gestión con balance negativo, un ritmo de vida ostentoso, sus "regalos a los ricos" (en especial, a través de las ventajas impositivas) y el aumento de la precariedad social. Pero la derecha clásica se mantiene fiel a este hombre enérgico, que ganó prestigio internacional durante la crisis financiera. En campaña, dijo que podría cerrar las fronteras en forma unilateral si la Unión Europea no hace nada contra la inmigración ilegal, y prometió dureza contra los extremistas islámicos tras los ataques ocurridos el mes pasado. La canciller alemana, Ángela Merkel, lo apoyó explícitamente.
a la cabeza
las promesas difíciles de cumplir de hollande
François Hollande es quien más posibilidades tiene de alzarse con la Presidencia. Durante 11 años condujo el Partido Socialista, y se posicionó como una alternativa de izquierda con un discurso que es criticado por su tibieza, en el que evita el conflicto y hace promesas difíciles de cumplir (como repudiar acuerdos en la Unión Europea; crear 60.000 nuevos puestos en educación; poner en marcha un costoso programa para combatir el desempleo juvenil o gravar con el 75% las rentas anuales que superen el millón de euros, dentro de una reforma fiscal profunda). Tiene la imagen tranquilizadora de hombre capaz de unir a Francia, pero carece de experiencia. Logró la postulación al ganar la interna socialista, tras la caída de Dominique Strauss-Kahn por sus escándalos sexuales. Fue pareja de Ségolène Royal (la candidata socialista en 2007), con quien tiene cuatro hijos.







