El Papa sancionó a un grupo de monjas estadounidenses por "feministas"

Benedicto XVI dijo que la Conferencia de Liderazgo de Mujeres Religiosas no combate el aborto ni la homosexualidad, y que discute con los obispos.

REBELDES. La LCWR participa y organiza marchas contra la contaminación. FOTO TOMADA DE NATIONAL CATHOLIC REPORTER ONLINE
REBELDES. La LCWR participa y organiza marchas contra la contaminación. FOTO TOMADA DE NATIONAL CATHOLIC REPORTER ONLINE
20 Abril 2012
CHICAGO, Estados Unidos.- El Vaticano pidió ayer a un arzobispo norteamericano que imponga una reforma integral a la mayor agrupación de superioras de los Estados Unidos, a la que acusa de "graves desviaciones doctrinales" que "no son compatibles con la fe católica", aseguró la Santa Sede.

Las destinatarias de la invectiva fueron las religiosas de la Conferencia de Liderazgo de Mujeres Religiosas (LCWR, por sus siglas en inglés), que agrupa a unas 1.500 superioras, y que representan a un 80% de las 57.000 monjas que residen en EE UU.

El grupo de monjas dijo en un comunicado en su página web que "la presidencia de la Conferencia de Liderazgo de Mujeres Religiosas estaba asombrada por las conclusiones de la evaluación doctrinal".

La organización se creó en 1956, a petición del propio Vaticano, para unificar las posturas doctrinales de las hermanas norteamericanas en su labor de apostolado. El Vaticano ordenó una revisión de sus actividades en 2008, al recibir de diversos oficiales católicos quejas por supuestos "desvíos doctrinales".

Después de una investigación, la Congregación para la Doctrina de la Fe -la antigua Inquisición-, que ahora lidera el cardenal norteamericano William Levada, anunció una reorganización integral de la agrupación,

En el informe, identifica las infracciones más graves cometidas por las hermanas norteamericanas, como "ciertos temas feministas radicales, incompatibles con la fe Católica" y que "protesten contra las acciones de la Santa Sede en asuntos como la ordenación de mujeres o el adecuado enfoque pastoral sobre el ministerio a personas homosexuales".

En el documento se critica la relación de LCWR con Network, un grupo de presión radicado en Washington, creado por 47 monjas hace cuatro décadas y cuya finalidad es avanzar políticas en consonancia con un ideario de justicia social católica.

"La situación doctrinal y pastoral es grave, y un asunto de seria preocupación, dada la influencia que LCWR ejerce sobre las Congregaciones religiosas en otras partes del mundo", asegura el informe.

"Es más, algunos de sus comentarios sobre el 'patriarcado' deforman el modo en el que Jesús estructuró su vida sacramental en la Iglesia; otros incluso minan las doctrinas dadas sobre la Santa Trinidad, la divinidad de Cristo y la inspiración de la Sagrada Escritura", señala la investigación realizada por la moderna Inquisición.

En el informe, el Vaticano dijo que LCWR había "guardado silencio sobre el derecho a la vida" y no había logrado colocar en el centro de su agenda la "visión bíblica de la vida en familia y la sexualidad humana".

También amonestó a las monjas estadounidenses por expresar opiniones en cuestiones políticas que diferían, en ocasiones, de los puntos de vista defendidos por obispos del país.

Las discrepancias públicas con los obispos -"quienes son los auténticos maestros de la iglesia en fe y moral"- es inaceptable", dijo el informe.

En la "valoración doctrinal" se consigna que la Santa Sede se ha visto obligada a intervenir para corregir las "graves problemas doctrinales".

Los académicos que estudian la iglesia dijeron que la decisión del Vaticano era predecible dada la posición conservadora del papa Benedicto XVI y los esfuerzos de Roma por sofocar la disidencia interna y reducir la autonomía dentro de sus filas.

"Esto es más una expresión de la iglesia que se siente asediada por tendencias que no puede controlar dentro de la iglesia, y mucho menos dentro de la sociedad en general", dijo el historiador de la Universidad de Notre Dame, Scott Appleby.

Eso incluye un constante bombardeo de llamadas para permitir la ordenación de mujeres sacerdotes, a lo que el Papa se ha negado en repetidas ocasiones diciendo que era imposible.

El Vaticano nombró al arzobispo de Seattle, Peter Sartain, y a otros dos obispos estadounidenses para que lleven a cabo la reforma de los estatutos de la Conferencia, su programa y su aplicación a los textos litúrgicos, un proceso que dijo podría tardar hasta cinco años. (Reuters)

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