20 Abril 2012 Seguir en 
En los pueblos de la antigüedad tuvieron un papel destacado en la sociedad. Esta tradición se continuó a lo largo de la historia en muchos países que consideraban la experiencia de vida y profesional como un capital invalorable. Los ancianos son honrados y venerados en otras geografías, mientras que en la nuestra, una vez que se jubilan, suelen ser desplazados de los espacios donde pueden seguir siendo muy útiles a la comunidad, y con frecuencia, olvidados.
La Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Tucumán dio un paso significativo el año pasado cuando decidió constituir el Consejo de Maestros de Educación Médica, como una manera de rendir homenaje y agradecer a los profesores médicos que prestigiaron esa casa de estudios, así como la provincia. El miércoles redobló la apuesta y creó en el ámbito de la UNT la Academia de Ciencias Médicas de Tucumán. La flamante entidad tendrá por objetivos la investigación científica en el campo de las ciencias de la vida y del cuidado de la salud, y trabajar en forma sistemática y continua, sin presiones políticas ni influencias gubernamentales, y sin intereses personales. De este modo, se conformará un trío con las academias de Buenos Aires y de Córdoba. "En estos profesionales descansará el núcleo fundacional de la academia, a partir del cual seguirá creciendo y volando tan alto como sus alas le permitan, en un ámbito donde amablemente sus académicos den cuenta de los resultados, de las investigaciones y de los proyectos que prohíja. Pero también podrán opinar libremente sobre temas de interés público, como lo hizo el año pasado la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires al expedirse en contra del aborto. La voz de una academia autónoma y libre de los avatares políticos es fuerte, se hace oír en el concierto de una sociedad pluralista", afirmó el decano de la Facultad, Mateo Martínez. Uno de los diez miembros fundadores, el doctor Recaredo Valderrábano dijo: "es importante para la ciencia tucumana, porque será la tercera academia del país en su tipo, y porque además tiene la pretensión de ser más amplia que las otras dos, ya que se extenderá científicos de otras ramas de la salud como odontología, psicología, enfermería, kinesiología y bioquímica. Creemos que está destinada a tener importancia y éxito".
La Escuela de Medicina fue creada el 21 de octubre de 1949 y su primer director fue el doctor Juan Dalma. Se transformó en Facultad en 1951 y su primer decano fue el doctor José Agustín Alcaide. Desde entonces la institución tuvo un protagonismo académico sostenido y creciente, tanto en los aspectos cuantitativos como cualitativos, que se proyectó a nivel nacional. En 1989, el entonces decano Carlos Roberto Fernández puso en marcha un nuevo plan de estudios que incluía la pasantía rural en el último año de la carrera, y que cambió el perfil del egresado. El cambio no tardó en dar sus frutos y la casa de estudios recibió impotantes reconocimientos.
En buena hora que la Facultad de Medicina haya concretado esta iniciativa que redundará en su prestigio adquirido. Honrar a estos maestros con la creación de la Academia de Ciencias Médicas, es un acto de agradecimiento y de amor hacia quienes han formado generaciones de médicos. Ellos tienen la hermosa oportunidad de seguir en actividad y de seguir siendo los guías de aquellos que tienen la noble responsabilidad de curar.
La Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Tucumán dio un paso significativo el año pasado cuando decidió constituir el Consejo de Maestros de Educación Médica, como una manera de rendir homenaje y agradecer a los profesores médicos que prestigiaron esa casa de estudios, así como la provincia. El miércoles redobló la apuesta y creó en el ámbito de la UNT la Academia de Ciencias Médicas de Tucumán. La flamante entidad tendrá por objetivos la investigación científica en el campo de las ciencias de la vida y del cuidado de la salud, y trabajar en forma sistemática y continua, sin presiones políticas ni influencias gubernamentales, y sin intereses personales. De este modo, se conformará un trío con las academias de Buenos Aires y de Córdoba. "En estos profesionales descansará el núcleo fundacional de la academia, a partir del cual seguirá creciendo y volando tan alto como sus alas le permitan, en un ámbito donde amablemente sus académicos den cuenta de los resultados, de las investigaciones y de los proyectos que prohíja. Pero también podrán opinar libremente sobre temas de interés público, como lo hizo el año pasado la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires al expedirse en contra del aborto. La voz de una academia autónoma y libre de los avatares políticos es fuerte, se hace oír en el concierto de una sociedad pluralista", afirmó el decano de la Facultad, Mateo Martínez. Uno de los diez miembros fundadores, el doctor Recaredo Valderrábano dijo: "es importante para la ciencia tucumana, porque será la tercera academia del país en su tipo, y porque además tiene la pretensión de ser más amplia que las otras dos, ya que se extenderá científicos de otras ramas de la salud como odontología, psicología, enfermería, kinesiología y bioquímica. Creemos que está destinada a tener importancia y éxito".
La Escuela de Medicina fue creada el 21 de octubre de 1949 y su primer director fue el doctor Juan Dalma. Se transformó en Facultad en 1951 y su primer decano fue el doctor José Agustín Alcaide. Desde entonces la institución tuvo un protagonismo académico sostenido y creciente, tanto en los aspectos cuantitativos como cualitativos, que se proyectó a nivel nacional. En 1989, el entonces decano Carlos Roberto Fernández puso en marcha un nuevo plan de estudios que incluía la pasantía rural en el último año de la carrera, y que cambió el perfil del egresado. El cambio no tardó en dar sus frutos y la casa de estudios recibió impotantes reconocimientos.
En buena hora que la Facultad de Medicina haya concretado esta iniciativa que redundará en su prestigio adquirido. Honrar a estos maestros con la creación de la Academia de Ciencias Médicas, es un acto de agradecimiento y de amor hacia quienes han formado generaciones de médicos. Ellos tienen la hermosa oportunidad de seguir en actividad y de seguir siendo los guías de aquellos que tienen la noble responsabilidad de curar.







