Borges y Neruda publican en Facebook

Por Ricardo Reinoso 12 Abril 2012
A la hora de los temas culturosos, en la sobremesa del asado alguien comenta: "¿viste el poema ese de Neruda que dice: Muere lentamente quien no viaja,/ quien no lee,/ quien no oye música... ¡Está buenísimo!"

Desde hace años circulan en Internet reflexiones de ese tenor atribuidas a Neruda, o a García Márquez, e incluso a Borges. A pesar de que en la misma red abundan las páginas y blogs que desmienten la autoría atribuida, los apócrifos siguen circulando y todos los toman por genuinos.

He recibido en varias ocasiones alguno de esos textos reenviado por gente que conozco. No pude resistir el impulso de aclararles el equívoco, enviándoles los links de las páginas donde se explica la verdad. Hasta cometí el sincericidio de decirles que quien ha leído a Borges con ganas, difícilmente pueda creer que él haya escrito un texto como: "Si pudiera vivir nuevamente mi vida. / En la próxima trataría de cometer más errores. / No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más..." Algunos no contestaron, otros respondieron enojados, poniendo en duda la veracidad de mis fuentes. "Si no lo escribió, debería haberlo escrito, porque está buenísimo", sentenció uno.

No es difícil imaginarse a millones de personas leyendo aquello (jerarquizado con la firma de gente talentosa), conmoviéndose, reenviándolo y hasta memorizándolo para impresionar a los demás.

Es imposible detener la clonación incesante de estos mensajes, reduplicados una y otra vez con sólo clickear los botones "me gusta" o "compartir" en Facebook. Vienen editados en letra pretenciosa y un coqueto marco lleno de adornos, o (por mail) en una animación con fondo musical de violines y piano.

Su popularidad, compatible con la literatura de autoayuda y los best-sellers de Paulo Coelho, se alimenta del afán por matar el tedio y la angustia, de una manera rápida y sensiblera, y sintoniza con la manía del cibernauta medio: mostrarse, exhibir las fotos de un viaje o de una reunión, avisar que está comiendo humita, recibir y enviar saludos con "buena onda", y acumular (¿en busca de fama?) cientos o miles de contactos. Aunque para eso tenga que invertir muchas horas, que otros (los menos) preferirían utilizar para actividades más interesantes. Por ejemplo, leer textos verdaderos de autores como Borges o Neruda.

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