España instrumenta su propio corralito

Rajoy anunció que se limitará el uso del dinero a 2.500 euros para profesionales y para empresarios, con el fin de atacar la evasión. El presidente español puso sobre el tapete la tensión entre los líderes europeos respecto del contagio al bloque de la crisis ibérica

MÁS AJUSTES. Rajoy y la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, anunciaron esta semana que España ahorrará 10.000 millones de euros extras. REUTERS
MÁS AJUSTES. Rajoy y la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, anunciaron esta semana que España ahorrará 10.000 millones de euros extras. REUTERS
12 Abril 2012
MADRID.- El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, anunció ayer que limitará a 2.500 euros el pago en efectivo en operaciones en las que participen un empresario o profesional en el marco del plan de lucha contra el fraude fiscal.

El incumplimiento de esta restricción, que pretende impedir la utilización de dinero en negro en operaciones comerciales y que las empresas recurran a facturas falsas, será sancionado con una multa equivalente al 25% del dinero utilizado, precisó Rajoy ante el pleno del Congreso de los Diputados español. La limitación del pago en efectivo en operaciones entre profesionales o empresas ya se aplica en Italia y Francia, con un tope de 1.000 y 3.000 euros respectivamente.

La norma forma parte del plan de lucha contra el fraude que aprobará el viernes el Consejo de Ministros, tras el anuncio de una polémica amnistía fiscal que pretende hacer aflorar el capital que se encuentra en paraísos fiscales o rentas no declaradas a las que se les aplicará un gravamen especial del 10%. El Ejecutivo del derechista Partido Popular (PP) pretende recaudar así hasta 8.171 millones de euros en 2012.

Los partidos de la izquierda parlamentaria se oponen fuertemente a esta medida que, según Rajoy, es "extraordinaria y excepcional" y servirá para luchar contra el elevado déficit público. El jefe del Ejecutivo remarcó que la amnistía sólo se aplicará en 2012 y ayudará a mejorar los ingresos del Estado, que se comprometió con la Unión Europea (UE) a rebajar el déficit del 8,5% al 5,3% del PBI. Sin embargo, el líder de Izquierda Unida (IU), Cayo Lara, le advirtió que la amnistía fiscal es una iniciativa "injusta, ineficaz e inconstitucional" y no servirá para "combatir el déficit", ya que premia a los defraudadores.

No al rescate

En tanto, Rajoy aseguró que su país no necesita ayuda financiera internacional para salir de la crisis, agravada en los últimos días por el creciente asedio de los inversores a la deuda española.

"Hay países que no pudieron hacer frente a sus préstamos y ha sido necesaria su intervención", dijo Rajoy en alusión a Grecia, Irlanda e Portugal. "Pero ese no es el caso de España, ni ahora ni en el futuro", insistió el jefe de gobierno conservador en una reunión con parlamentarios del Partido Popular (PP).

En clara referencia al primer ministro de Italia, Mario Monti, y al presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, Rajoy pidió "prudencia" a los líderes extranjeros en sus juicios sobre los orígenes de la crisis y las medidas que el gobierno español está adoptando para superar los problemas. "No vamos contra nadie, no hablamos de otros países. Todos tenemos problemas. Nosotros trabajamos para solucionar los nuestros y ayudar a la zona euro, y esperamos que los demás hagan lo mismo", afirmó.

Monti responsabilizó por segundo vez en un mes a España de contagiar con sus problemas de financiación a Italia, que ha visto subir nuevamente su prima de riesgo, la diferencia entre la rentabilidad del bono italiano a 10 años y su equivalente alemán. Por su parte, Draghi causó un gran malestar en el gobierno español la semana pasada cuando reclamó a España más reformas y con mayor rapidez, solo pocos días después de que el Ejecutivo de Rajoy presentara unos presupuestos generales del Estado muy austeros, con un ajuste de 27.300 millones de euros, para reducir el déficit público este año al 5,3% del PBI. También el presidente francés, Nicolas Sarkozy, correligionario de Rajoy, se ha referido en los últimos días varias veces a España, en este caso para criticar las políticas económicas de los gobiernos socialistas de José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011) como argumento para atacar a su gran rival en las próximas elecciones presidenciales, el socialista François Hollande. (Télam-DPA)

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