08 Abril 2012 Seguir en 
NUEVA YORK.- El hundimiento del sector inmobiliario en EEUU precipitó la crisis mundial. Los precios siguen por el suelo y no está claro cuándo se producirá una recuperación, pero eso no impide a Wall Street seguir haciendo negocios. Nada menos que Goldman Sachs -uno de los pocos que salió beneficiado del 'crash' inmobiliario- promueve entre grandes inversores un nuevo fondo que apuesta por la recuperación del mercado de vivienda. A él se suman varios de los administradores de fondos hedge que en su día especularon de forma más agresiva a favor del colapso. No está claro que la apuesta vaya a salirles bien, porque casi cinco años después del derrumbe, el mercado inmobiliario estadounidense continúa como un paciente en shock cuya capacidad de volver en sí es dudosa.
Los más recientes datos estadísticos ofrecen una imagen difusa: en medio de la leve recuperación, el sector inmobiliario parece empezar a estabilizarse al igual que el empleo. Desde la época de mayor auge en 2006 los precios de la vivienda han caído más de un 30%. Los propietarios de casas siguen además bajo presión. El año pasado no se pagaron préstamos por más de U$S 150.000 millones y más de 10 millones de personas deben más de lo que vale ahora su casa. Frente a ello, las "atractivas posibilidades de inversión" con las que Goldman publicita su fondo "U.S. Housing Recovery" no suenan del todo convincentes. Antes de que estallara la burbuja inmobiliaria en 2007, Goldman apostó a lo grande por una bajada de los precios, con lo que ganó mucho dinero. Los críticos acusaron al banco de haber ganado a costa de sus clientes. En 2010 la Comisión del Mercado de Valores (SEC) le aplicó una multa de U$S 550 millones por haber seguido vendiendo a sus clientes hipotecas que el banco ya sabía que eran de mala calidad.
No está claro que el mercado vuelva a recuperarse por sí solo. El escepticismo es la nota dominante. Stefan Schilbe, economista jefe del banco HSBC Trinkaus, lo resume: "apenas se ha dado un pequeño paso, y el sector inmobiliario sigue siendo un talón de Aquiles para la economía estadounidense".
Los más recientes datos estadísticos ofrecen una imagen difusa: en medio de la leve recuperación, el sector inmobiliario parece empezar a estabilizarse al igual que el empleo. Desde la época de mayor auge en 2006 los precios de la vivienda han caído más de un 30%. Los propietarios de casas siguen además bajo presión. El año pasado no se pagaron préstamos por más de U$S 150.000 millones y más de 10 millones de personas deben más de lo que vale ahora su casa. Frente a ello, las "atractivas posibilidades de inversión" con las que Goldman publicita su fondo "U.S. Housing Recovery" no suenan del todo convincentes. Antes de que estallara la burbuja inmobiliaria en 2007, Goldman apostó a lo grande por una bajada de los precios, con lo que ganó mucho dinero. Los críticos acusaron al banco de haber ganado a costa de sus clientes. En 2010 la Comisión del Mercado de Valores (SEC) le aplicó una multa de U$S 550 millones por haber seguido vendiendo a sus clientes hipotecas que el banco ya sabía que eran de mala calidad.
No está claro que el mercado vuelva a recuperarse por sí solo. El escepticismo es la nota dominante. Stefan Schilbe, economista jefe del banco HSBC Trinkaus, lo resume: "apenas se ha dado un pequeño paso, y el sector inmobiliario sigue siendo un talón de Aquiles para la economía estadounidense".







