De Felippe-Caruso, un enroque desigual

Atlético recibe a Quilmes (3°), que cambió DT pero no el deseo de ascender.

OMAR DE FELIPPE.  LA GACETA/ FOTO DE ENRIQUE GALINDEZ. OMAR DE FELIPPE. LA GACETA/ FOTO DE ENRIQUE GALINDEZ.
07 Abril 2012
La primera diferencia entre Ricardo Caruso Lombardi y Omar De Felippe es clara: el primero prefiere ser un pececillo en un estanque, y el segundo un tiburón en un lago de menores dimensiones. El tercer puesto, jugadas 27 fechas, no fue suficiente para retener al mediático técnico que emigró a San Lorenzo ilusionado, mientras la TV transmitía cada uno de sus pasos y sentimientos. Más calmado, luego de que su antecesor dejara el cargo vacante, llegó el ex Olimpo, justo para dirigir a Quilmes frente a Atlético a las 16 en el Monumental.

"El jueves nos presentaron con el plantel, hicimos una práctica para empezar a conocernos y confirmar lo que venía viendo y estamos acá. Pasó todo tan rápido que estamos como apurados", le contó el DT a LA GACETA luego de la merienda.

Todo ese vértigo lo generó su antecesor, a quien respeta, pero con el que se diferencia. "Somos un poco distintos en la forma de ser. No sé en la de trabajar, porque no lo vi, pero seguramente lo hace bien. Es un gran técnico Ricardo", advierte De Felippe, que también reconoce que sin la partida del ahora conductor del "ciclón" no hubiese estado acá. "Él tuvo la decisión de dejar Quilmes y eso nos abrió las puertas. Trataremos de adaptarnos rápido", aseguró.

"Hubo otras propuestas, las cuales no tuvimos en cuenta. Sinceramente no llegamos a un acuerdo deportivo, no económico", reveló el DT, que hace un año peleó y evitó el descenso con Olimpo, al que llevó a Primera.

Recuerdos de Malvinas
A cinco días del aniversario del inicio de la Guerra de Malvinas, es inevitable consultarlo: De Felippe sirvió para nuestro país allí y gracias al fútbol pudo calmar el pesar de haber sido parte de eso. "Ya pasaron 30 años y esa parte de mi vida la tengo resuelta. Igual en estas fechas aparecen los llamados y en consecuencia, los recuerdos. Vuelvo a tener flashes de los buenos y malos momentos", cuenta.

Habiendo podido regresar, con todo lo que eso implica, su misión ha sido dejar la memoria de sus compañeros bien arriba. "Hubo una desmalvinización muy grande. Nos escondieron mucho. Ahora hay una conciencia distinta y trato de que todo lo que pasamos no haya sido en vano", aseguró.

A la vuelta, el fútbol lo salvó, como él dice, pero también lo insultó. "Jugando un partido, un hincha me gritó: '¡te hubieses muerto en Malvinas'. Sin saber que estaba mi madre presente. Luego me enteré que lo echó de la cancha de una piña. Igual es sólo una anécdota que me atreví a contar después de años. No quiero llevarlo a otro nivel", confesó. Después de eso, cualquier cosa queda en segundo plano y él lo sabe.

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