La construcción y reparación de rutas

05 Abril 2012
Prórroga, suspensión, tardanza, demora, moratoria, son palabras que se escuchan con mucha frecuencia en nuestra provincia, especialmente en materia vial. La construcción o reparación de rutas parecieran tener plazos que se diluyen en el tiempo. Promesas hubo muchas. No era un capricho, sino una necesidad. No en vano se había ganado el triste nombre de "Ruta de la muerte". Una nueva y moderna vía era tal vez la solución para el intenso tránsito y para desterrar los accidentes con víctimas mortales. De ese modo, los comprovincianos del sur de la provincia soñaron en que la ruta nacional 38 se convirtiera algún día en una autopista.

Luego de varias expresiones de anhelo, la nueva traza comenzó a construirse en 2004, pero no como autopista. El 15 de octubre de ese año se inició la construcción del primer puente sobre el río Balderrama. El 7 de agosto de 2007, el presidente Néstor Kirchner inauguró el tramo Famaillá-Monteros y se comprometió a completar la obra hasta Alberdi. Las marchas y contramarchas no cesaron desde entonces.

Las obras a lo largo de los 20 kilómetros del tramo que une Juan B. Alberdi con Aguilares están paralizadas desde noviembre. Según se informó en un principio, la Unión Transitoria de Empresas (UTE), conformada por Supercemento Saic y Polan S.A había dejado de trabajar en la zona desde ese mes por deudas impagas que mantiene la Nación. Trascendió que no habían sido abonados siete certificados de obra. El monto de la deuda se hizo elevado y generó problemas financieros y operativos que obligaron a la firma a suspender los trabajos, se dijo desde el Gobierno. El martes, el gobernador anunció que los trabajos serán retomados por la empresa que trabaja en la sección Concepción-Aguilares de la ruta. De acuerdo con los pliegos licitatorios, esa parte de la vía debía terminarse en diciembre. "Los tucumanos no tienen que tener dudas de que, tal como dijimos, la ruta 38 se va a terminar el año que viene", aseguró el mandatario. Se hará cargo de los trabajos una nueva UTE (Mijovi SRL y Cornovial).

Menos suerte que esta ruta tiene la 307, especialmente en el tramo que va desde el Infiernillo hasta Amaicha del Valle. En 2007, ya se había advertido el deterioro del pavimento. El Gobierno tucumano firmó entonces un convenio con Vialidad Nacional para la concreción de obras por $ 150 millones. Para la ruta 307 se destinaron $ 61 millones. Se anticipó que se la iba a repavimentar desde Tafí del Valle hasta Colalao del Valle, donde comienza la ruta nacional 40. Como se recordará, en 1940, durante el gobierno de Miguel Critto, comenzó a construirse el camino a los Valles Calchaquíes, que empezó simultáneamente de los extremos: Acheral y Amaicha. Se inauguró el 16 de enero de 1943.

En el caso de la nueva traza de la ruta nacional 38, de alrededor de 78 km, han transcurrido casi ocho años desde que se la comenzó a construir y su conclusión depende de una promesa. En el caso de la ruta 307, en el tramo El Infiernillo-Amaicha, que está plagado de baches, sigue en igual situación desde hace un lustro, con el agravante que es una zona turística por excelencia. Lo increíble es que en 1940, sin los adelantos tecnológicos de la actualidad, se construyeron los 129 km aproximados, entre Acheral y Amaicha, en casi tres años. Tal vez, hace casi 70 años, había menos burocracia y mayor decisión de que las obras se concretaran sin mediar tantas dilaciones.

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