Es la hora de la siesta en el barrio La Villa, en el corazón de La Florida. Un hombre totalmente borracho escribe con aerosol sobre paredones de una desierta calle. "Las Malvinas son argentinas", sentencia la improlija leyenda. Al hombre le dicen Capitán. Es ex combatiente de una guerra absurda, como todas.
Cuando el desembarco argentino en Malvinas derivó en una guerra contra Inglaterra, Capitán fue enviado a las islas y tuvo que amontonar sus 18 años y un alma adolescente en una trinchera junto a otros pibes. En poco tiempo conoció el horror, el hambre y la falta de municiones. Ahora, 30 años después, cruza la calle luego de haber plantado un graffiti en un paredón al frente de su casa. "¡Ahí tienen para que lean y se enteren!", grita. Cuando se le pregunta a quién se refiere responde: "a los ingleses. ¿A quién más va a ser?".
Capitán perdió la lucidez al mismo tiempo que Argentina la guerra. "Su cordura debe haber quedado en las islas", aventuran los que lo conocen. A eso debe sumarse su costumbre de reventar los domingos tucumanos con alcohol y recuerdos de batallas.
"Yo era el mejor soldado -dice Capitán-, de los colimbas yo era el mejor. Nos separaron para formar un grupo especializado, ¿querés saber cómo me entrenaron?" Mientras habla llena un vaso de vino. Levanta la mirada: "me mandaron a la selva. Sin comida. Sin armas, salvo un cuchillo. Con un perrito".
Después lanza una carcajada. "30 días. Y el chiste era que no sólo debía sobrevivir, sino que también tenía que volver con el perro sano y salvo. Yo lo logré".
Hace un trago desesperado al vino. "Un mes inventando de todo para alimentar al perro y a mí. Un mes con el animalito mirándome a los ojos. Siempre ahí, luchando al lado mío". Capitán se pone de pie. "La cosa no termina ahí: cuando volví me ordenaron que lo mate"; los dedos de Capitán imitan un revólver apuntando al suelo y disparan: "¡pum! Y yo lo maté. Maté a mi compadre, ¿entendés?". Mientras habla, retrocede y sale hacia la calle. "¡Él la había peleado conmigo y yo lo maté, loco!"
En el medio de la calle desierta, aturdida de sol, él sostiene un fusil imaginario y dispara hacia el cielo. "¡Las islas son nuestras!" Seguramente en este momento un Harrier está atravesando el cielo de Capitán.
Cuando el desembarco argentino en Malvinas derivó en una guerra contra Inglaterra, Capitán fue enviado a las islas y tuvo que amontonar sus 18 años y un alma adolescente en una trinchera junto a otros pibes. En poco tiempo conoció el horror, el hambre y la falta de municiones. Ahora, 30 años después, cruza la calle luego de haber plantado un graffiti en un paredón al frente de su casa. "¡Ahí tienen para que lean y se enteren!", grita. Cuando se le pregunta a quién se refiere responde: "a los ingleses. ¿A quién más va a ser?".
Capitán perdió la lucidez al mismo tiempo que Argentina la guerra. "Su cordura debe haber quedado en las islas", aventuran los que lo conocen. A eso debe sumarse su costumbre de reventar los domingos tucumanos con alcohol y recuerdos de batallas.
"Yo era el mejor soldado -dice Capitán-, de los colimbas yo era el mejor. Nos separaron para formar un grupo especializado, ¿querés saber cómo me entrenaron?" Mientras habla llena un vaso de vino. Levanta la mirada: "me mandaron a la selva. Sin comida. Sin armas, salvo un cuchillo. Con un perrito".
Después lanza una carcajada. "30 días. Y el chiste era que no sólo debía sobrevivir, sino que también tenía que volver con el perro sano y salvo. Yo lo logré".
Hace un trago desesperado al vino. "Un mes inventando de todo para alimentar al perro y a mí. Un mes con el animalito mirándome a los ojos. Siempre ahí, luchando al lado mío". Capitán se pone de pie. "La cosa no termina ahí: cuando volví me ordenaron que lo mate"; los dedos de Capitán imitan un revólver apuntando al suelo y disparan: "¡pum! Y yo lo maté. Maté a mi compadre, ¿entendés?". Mientras habla, retrocede y sale hacia la calle. "¡Él la había peleado conmigo y yo lo maté, loco!"
En el medio de la calle desierta, aturdida de sol, él sostiene un fusil imaginario y dispara hacia el cielo. "¡Las islas son nuestras!" Seguramente en este momento un Harrier está atravesando el cielo de Capitán.







