Oscar Macchioni transmitió su talento a los jóvenes

En dos horas intensas mostró cómo hacer más amena la interpretación.

PURA DIDÁCTICA. Erica recibe las sugerencias del maestro Oscar Macchioni. LA GACETA / FOTO DE EZEQUIEL LAZARTE
PURA DIDÁCTICA. Erica recibe las sugerencias del maestro Oscar Macchioni. LA GACETA / FOTO DE EZEQUIEL LAZARTE
04 Abril 2012

El Instituto de Música de la UNT fue el espacio elegido por uno de los tantos talentos que egresaron de la casa para brindar una Clase Magistral.

El consagrado pianista y docente de la Universidad de Texas Oscar Macchioni se dirigió a la platea, compuesta por jóvenes estudiantes del profesorado, de la licenciatura y a profesionales, para exponer sus conocimientos. "¿Quién quiere pasar a tocar?" abrió la clase. Y fue Erica, una joven alumna de 18 años, la primera de las tres mujeres que se sentaron al piano, no para ser evaluadas sino para recibir los consejos del maestro Macchioni.

Con la mirada él siguió cada movimiento de las manos de su alumna. De pie, asentía con la cabeza, concentrado. Respetuoso, esperó que terminara su ejecución para aplaudirla.

"Muy bien, muy bien... respirá. La mayoría de los pianistas se olvidan de respirar", acotó sonriente. Mostró a la joven cómo es la postura más cómoda para hacer de su metier un hecho más agradable y cómodo.

Le ejemplificó que las notas son la torta y los ornamentos no son más eso, por lo que le pidió que volviera a ejecutar la obra, pero de una manera más distendida...

A la teoría la acompañó con interrupciones para señalar su punto de vista: "la mano debe hacer tocar a los dedos y no al revés". Demostrando su pasión por el piano, ella tocó las notas que necesitaba mejorar. Y las repitió, ganándose los aplausos y la gratificación del maestro.

Nada lo alteró, ni siquiera la labor del fotógrafo, en su faena de docente comprometido con su enseñanza. Ayudado por sus manos explicó y graficó en todo momento los errores comunes en la postura del pianista. "El pulgar puede ser la bendición o la peor catástrofe de un pianista", le recordó a otra intérprete -sonrisa de por medio- al intercambiar puntos de vista.

El tiempo se fue consumiendo. Entre anécdotas se hizo un lugar para recordar los consejos de una maestra en Polonia. Dejó conceptos ("los músicos debemos tener paciencia") y aportó su visión al momento de tocar con la Orquesta. Para el aplauso.

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