POR ACÁ NO. Montiglio, que cumplió la función que más le gusta, la de lateral volante, cumplió a media. FOTO DE ROLANDO DÍAZ (ESPECIAL PARA LA GACETA)
(Enviado Especial a Jujuy). El Atlético de final de 2011 era un buen abogado de sus intereses en esta B Nacional. Confiado, se explayaba con la oratoria futbolística suficiente para discutirle el partido y la candidatura a cualquiera.
El de 2012 perdió el espíritu de litigio: en su cancha no ha tenido argumentos en ninguno de los tres encuentros que disputó. Afuera, como lo muestra el empate de ayer, que fue 1 a 1 con Gimnasia de Jujuy, y el de hace un par de semanas ante Atlanta, se pone a la par del fiscal de turno, pero siempre termina perdiendo la disputa. Suma, pero no de a tres. Y en la tabla eso se siente. Lo peor del caso es que es que da la sensación que son pleitos que debería resolver rápidamente. Hipoteca el triunfo: en Villa Crespo fue la expulsión de Líder Mármol la que impidió una sentencia favorable. Ayer fue el cambio de Diego Barrado, un volante ofensivo, por el defensor Rodrigo Herrera cuando el partido estaba 1 a 0. Antes, Jairo Castillo había hecho su debut en la red no bien arrancó el complemento. Lindo disparo del delantero desde lejos. Rasante y venenoso, el tiro del "Tigre" rompió la estirada de Cavallotti. Juan Manuel Llop podrá decir a su favor que el gol no provino del atosigamiento propio de un equipo retrasado, sino del castigo de la pelota parada. A simple vista, el ingreso de Milton Zárate sonaba más razonable, ya que después del cambio el "decano" perdió el medio.
¿Por qué la exigencia? Porque Atlético se cruzó con los dos peores equipos de la temporada y no pudo con ellos. La decisión del DT es respetable; él mismo expuso sus fundamentos. Quizás si la barrera saltaba como pidió, previo al empate de Luna, otra sería la historia. Pero la barrera no le hizo caso y el 1 a 1 llegó con un tiro exquisito.
Cinco fechas no merecen un juicio final ni mucho menos, pero marcan una tendencia en el tribunal: para ganar el debate de los tres puntos, el discurso futbolístico no tendrá que tener fisuras.
El de 2012 perdió el espíritu de litigio: en su cancha no ha tenido argumentos en ninguno de los tres encuentros que disputó. Afuera, como lo muestra el empate de ayer, que fue 1 a 1 con Gimnasia de Jujuy, y el de hace un par de semanas ante Atlanta, se pone a la par del fiscal de turno, pero siempre termina perdiendo la disputa. Suma, pero no de a tres. Y en la tabla eso se siente. Lo peor del caso es que es que da la sensación que son pleitos que debería resolver rápidamente. Hipoteca el triunfo: en Villa Crespo fue la expulsión de Líder Mármol la que impidió una sentencia favorable. Ayer fue el cambio de Diego Barrado, un volante ofensivo, por el defensor Rodrigo Herrera cuando el partido estaba 1 a 0. Antes, Jairo Castillo había hecho su debut en la red no bien arrancó el complemento. Lindo disparo del delantero desde lejos. Rasante y venenoso, el tiro del "Tigre" rompió la estirada de Cavallotti. Juan Manuel Llop podrá decir a su favor que el gol no provino del atosigamiento propio de un equipo retrasado, sino del castigo de la pelota parada. A simple vista, el ingreso de Milton Zárate sonaba más razonable, ya que después del cambio el "decano" perdió el medio.
¿Por qué la exigencia? Porque Atlético se cruzó con los dos peores equipos de la temporada y no pudo con ellos. La decisión del DT es respetable; él mismo expuso sus fundamentos. Quizás si la barrera saltaba como pidió, previo al empate de Luna, otra sería la historia. Pero la barrera no le hizo caso y el 1 a 1 llegó con un tiro exquisito.
Cinco fechas no merecen un juicio final ni mucho menos, pero marcan una tendencia en el tribunal: para ganar el debate de los tres puntos, el discurso futbolístico no tendrá que tener fisuras.








