Una señal de que se aprendió de la crisis

Punto de vista. Fernando Heller - Agencia DPA.

03 Marzo 2012
BRUSELAS.- La Unión Europea (UE), salvo el Reino Unido y República Checa, se dotó ayer de un nuevo instrumento de prevención fiscal: un tratado de disciplina presupuestaria que debería funcionar como arma de disuasión ante cualquier tentación de caer en gastos excesivos y repetir crisis de deuda "a la griega". Mientras Europa decidía -casi colectivamente- someterse a un entramado de reglas mucho más duras en materia de control de déficit y deuda públicas, el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, retaba a Bruselas y en lugar del objetivo de reducción de déficit pactado con la Comisión de los 27 (4,4% del PBI) este año, anunciaba un objetivo del 5,8%.

Se trata de una decisión, hasta la fecha, sin precedentes, la cual, según el jefe del Ejecutivo, se tomó amparándose en la "soberanía" del país: "es una decisión soberana de España", subrayó en la rueda de prensa final del Consejo Europeo de primavera en la capital belga.

Aunque de momento el comisario de Asuntos Económicos de la UE, Olli Rehn, no se ha pronunciado, es posible que no guste demasiado en la sede del ejecutivo comunitario. A falta todavía de una mayor coordinación económica (y sobre todo fiscal) entre los socios, el movimiento unilateral de España supone alejarse, aunque sea puntualmente, del corsé que, precisamente, consagra el nuevo Tratado firmado hoy mismo, también por Rajoy.

Poco antes del anuncio de España, los jefes de Estado y gobierno de 25 de los 27 socios rubricaban el Tratado del control fiscal que obliga a una mayor disciplina presupuestaria como método para prevenir nuevas crisis de deuda en Europa, donde hay, hasta la fecha, tres socios rescatados por la UE y por el FMI: Grecia (dos veces), Irlanda y Portugal. La mayor parte de líderes europeos estamparon su firma en el nuevo texto, patrocinado por Alemania y Francia, aliados en el "eje franco-alemán" que preconiza la austeridad como regla.

El tratado obliga a incorporar en las constituciones nacionales (España ya lo ha hecho) la denominada "regla de oro", que limita el déficit estructural al 0,5 por ciento del producto interno bruto (PIB). También contempla sanciones casi automáticas para los socios que superen el límite del 3 por ciento del PIB.

No obstante, a pesar de que el camino legal del texto parecía expedito en el último momento Irlanda anunció que someterá el texto a referéndum, lo cual supone un obstáculo imprevisto. Pero independientemente del resultado de la consulta, el texto entrará en vigor cuando lo aprueben 12 de los 17 socios de la eurozona.

Para la canciller alemana, Angela Merkel, con la firma del nuevo Tratado, la UE ha querido dar "una señal fuerte de que hemos aprendido de la crisis, de que hemos entendido las señales y de que en el futuro seremos una Europa unida políticamente", aseguró. "Se trata de un hito en al historia de la Unión Europea", agregó.

Según fuentes del Gobierno español en Bruselas, el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, firmó el texto entre el primer ministro griego, Lukas Papademos, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy.

No obstante, el primero en estampar su firma fue el primer ministro belga, Elio di Rupo, según informaron fuentes diplomáticas del Consejo.

"El Tratado es la prueba tangible de que todos los Estados miembro son responsables y no desean volver a reabrir el capítulo de la crisis. El texto reforzará la credibilidad de la eurozona... y a largo plazo la credibilidad del conjunto de la UE", aseguró por su parte, el primer ministro finlandés, Jyrki Katainen.

El presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, quien el jueves fue reelegido en su cargo por dos años y medio más, también expresó su satisfacción por el nuevo texto. El Tratado, comentó, servirá para restablecer la "confianza en el futuro de la eurozona y llevará al crecimiento económico y al empleo", sostuvo.

En una referencia directa al referéndum en Irlanda, Van Rompuy recordó que todavía no está "todo hecho". A partir de hoy, dijo, toca un arduo trabajo para "convencer a los parlamentos y a los votantes de que este Tratado es importante para devolver al euro a aguas tranquilas de forma sostenible".

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