Un maestro carismático y con método propio

Las clases particulares que ofrece tienen mucho de musicoterapia.

Un maestro carismático y con método propio
Por Ricardo Reinoso 29 Febrero 2012
Como maestro de percusión folclórica, Carlos Valdez Toledo enseñó durante cinco años en el Instituto Superior de Música de la UNT, aunque su formación fue autodidacta, "de oído". Para enseñar emplea un método propio, que incluye denominaciones creadas por él, como la de "toque santiagueño" para uno de los golpes.

Las clases particulares que brinda se parecen a la músicoterapia, porque -según cuenta- allí suelen hacer catarsis de sus problemas y liberarse de las angustias. "A lo mejor será porque inspiro confianza -dijo-. Un alumno mucho mayor que yo, farmacéutico, me decía: 'yo prefiero pagarte a vos, Carlitos, y no a un psicólogo. Vos vieras lo bien que me voy de acá. Y a los consejos tuyos los he puesto en práctica. Todos me han servido'".

Valdez Toledo heredó de sus padres la pasión por la música, y a la vez la transmitió a su hijo Café Valdez (ex Kanaima), percusionista integrante de grupos tucumanos de primer nivel, entre ellos el Trío Latinoamericano, con Claudio Luna y Ariel Alberto, y Trealhilo, con Gerardo Núñez y Alberto. "El mayor lucimiento del bombo está en la zamba. Si la zamba es lenta, hay arreglos menores con los que uno puede adornar sin sobrecargar -explicó-. Uno se luce al utilizar bien los silencios, que enriquecen el acompañamiento de una zamba lenta. En cambio, en la zamba carpera es totalmente distinto. Palo y palo. También en la chacarera trunca se ve la destreza del bombisto".

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