Esa degenerada hipocresía

Federico Türpe
Por Federico Türpe 08 Febrero 2012
Escuché de casualidad a dos personas criticar sin compasión a Marcelo Tinelli, algo que ya parece una moda políticamente correcta entre los cultores de la "buena televisión", esa que ellos mismos no ven y que muy pocos saben definir con precisión de qué se trata. Degenerado, ordinario, asqueroso, desvergonzado, chabacano fueron algunos de los adjetivos que repitieron desde un pupitre imaginario, a la vez que recordaron secuencias del ciclo que yo, francamente, desconocía. Con cara de "somos mejores personas" martillaron frases como "los chicos ven estas porquerías y nadie hace nada", mientras yo pensaba en lo simple que es apagar el televisor y mandar a los niños a hacer algo más saludable como, por ejemplo, dormir. Luego, sin advertir ninguna contrariedad, comenzaron a divertirse compartiendo anécdotas y a maravillarse con las hazañas que sus hijos les enseñaban con "la compu" y "el celu". A juzgar por las aventuras, sus hijos habrán tenido entre 10 y 12 años y ya contaban con mail, acceso a internet, una cuenta en Facebook y celular, entre otros "chiches" tecnológicos. Entonces, está bien que un niño tenga Facebook, que es estrictamente prohibido para menores de 18 años y donde el acceso a cualquier contenido es ilimitado, porque es "chic", es "top", pero es trágico que vean a Tinelli. Así de hipócrita es esta sociedad: adultos que rechazan la educación sexual en las escuelas y chicos que comparten métodos anticonceptivos en las redes sociales, con videos y fotos incluidas. Degenerada es la hipocresía, no Tinelli.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios