Rusia y China volvieron a frenar la intervención a Siria

Un bombardeo en la ciudad siria Homs dejó 230 muertos y generó el repudio mundial. Barack Obama acusó al régimen de al-Assad de asesinar a civiles y pidió al líder de ese país que dé un "paso al costado".

REVUELTA. Miles de protestantes queman gomas en el funeral de los civiles muertos por los enfrentamientos, en Dalia, cerca de Damasco. REUTERS
REVUELTA. Miles de protestantes queman gomas en el funeral de los civiles muertos por los enfrentamientos, en Dalia, cerca de Damasco. REUTERS
05 Febrero 2012
NUEVA YORK.- Rusia y China vetaron ayer en el Consejo de Seguridad de la ONU un nuevo proyecto de resolución condenando la sangrienta represión en Siria, luego de que la oposición siria informase de la muerte de más de 230 civiles como consecuencia de bombardeos en Homs, ciudad en el área centro.

Trece de los 15 países del Consejo de Seguridad votaron en Nueva York, capital de Estados Unidos, a favor del proyecto que daba un fuerte apoyo al plan de la Liga Árabe para asegurar una transición a la democracia en Siria y denunciaba las "continuas violaciones" de los Derechos Humanos cometidas por el régimen del presidente Bashar al-Assad.

Sin embargo, Rusia y China, que ocupan dos de las cinco bancas permanentes con derecho a veto del máximo órgano internacional, volvieron a bloquear una condena contra el gobierno de al-Assad, tal como lo habían hecho el pasado 5 de octubre.

El canciller británico, William Hague, acusó a rusos y chinos de haber "abandonado al pueblo sirio" y alentar "la brutal represión" del régimen actual, y el embajador francés ante la ONU, Gérard Araud, hizo referencia a un "día triste para este Consejo, para los sirios y para los amigos de la democracia".

El nuevo proyecto de resolución, que reemplazaba a otro más duro descartado de plano por Rusia, no pedía explícitamente que Al Asad dejase el poder. Pero las concesiones incluidas resultaron insuficientes para Moscú, tradicional aliado del régimen de Damasco.

El embajador ruso ante la ONU, Vitaly Churkin, justificó el veto argumentando que el texto era "desequilibrado" y denunció que las potencias occidentales sólo buscan un cambio de gobierno en Damasco. Antes, el canciller Serguei Lavrov había indicado que someter el proyecto de resolución a votación provocaría un "escándalo".

Moscú anunció que Lavrov viajaría el martes a Damasco para reunirse con Al Asad con el objetivo de "encontrar una salida política al conflicto".

Al mismo tiempo, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, dijo en Múnich, en Alemania, que ya era hora de que el Consejo de Seguridad actuara "con decisión" contra Siria, antes de admitir que fracasó en zanjar las diferencias con Rusia durante un encuentro con Lavrov.

Después de diez meses de violencia en Siria en los que, según la ONU, murieron más de 5.400 personas, la comunidad internacional no logra ponerse de acuerdo para detener la represión en ese país.

En la noche del viernes y la madrugada de ayer se registró el episodio más mortífero desde el inicio la revuelta, en marzo: más de 230 civiles, entre ellos decenas de mujeres y niños, murieron durante bombardeos por parte de las fuerzas del régimen sobre Homs, bastión de la revuelta. "El bombardeo cesó esta mañana (por ayer) y los habitantes han salido a la búsqueda de muertos y heridos bajo los escombros", declaró por teléfono Hadi Abdalá, un habitante del barrio de Jaldiya, uno de los más afectados por los bombardeos.

El presidente estadounidense, Barack Obama, acusó al régimen sirio de asesinar a civiles y pidió al Asad que dé "un paso al costado y permita que comience de inmediato una transición democrática". (DPA)

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