El primer día de trabajo después de las vacaciones tiene esa mezcla de la nostalgia por el descanso vivido y de la ansiedad que invade a un recién llegado. Nervios, una mente dispersa y adrenalina por regresar rápidamente al ruedo hacen que las primeras horas laborales se vuelvan extenuantes.
¿Dónde está el acento? ¿Con qué teclas se escribe el arroba? ¿Alguien me presta una lapicera? Me pasás el teléfono de fulano, que no encuentro mi agenda... Las preguntas salen a borbotones junto con las respuestas, muchas veces automáticas por el movimiento diario de una Redacción. Los temas que hoy ofrece LA GACETA tienen esa conjunción de inocencia y entusiasmo de los recién llegados por el recambio enero-febrero, con el rezongo y el cansancio propios de los "viejitos" que toleraron este seco y caluroso primer mes del año. Por cierto, ¿alguien le pone el punto final a este testimonio?
¿Dónde está el acento? ¿Con qué teclas se escribe el arroba? ¿Alguien me presta una lapicera? Me pasás el teléfono de fulano, que no encuentro mi agenda... Las preguntas salen a borbotones junto con las respuestas, muchas veces automáticas por el movimiento diario de una Redacción. Los temas que hoy ofrece LA GACETA tienen esa conjunción de inocencia y entusiasmo de los recién llegados por el recambio enero-febrero, con el rezongo y el cansancio propios de los "viejitos" que toleraron este seco y caluroso primer mes del año. Por cierto, ¿alguien le pone el punto final a este testimonio?







